El médico veterinario Luis Alberto Maine, un prestigioso profesional y docente de Carrilobo (Cba.) formó parte de un grupo de técnicos a nivel mundial que se capacitó en Israel. Describe las claves de un sistema productivo de punta que podría convertirse en una guía de ruta para la lechería argentina del futuro.
Israel tiene una superficie similar a la provincia de Tucumán, aunque sólo el 20% es cultivable, y el 80% restante del territorio es desierto. Sin embargo, en aquel país las vacas producen hasta 90 litros/día. La media nacional es de 12 mil litros de leche por lactancia. Ello los ubica en primer orden en escala mundial. Luis Alberto Maine, médico veterinario de Carrilobo, viajó para conocer el sistema de producción lechero de ese país, en el marco de un curso de Producción lechera de Alto Rendimiento, realizado en el mes de mayo y que fue organizado por el Instituto Galilee.
La producción media de leche por vaca ha aumentado dos veces y media desde la década de los 50, de 4.000 litros anualmente a más de 12.000 litros en 2006, en tanto que los porcentajes de grasa y proteína aumentaron en gran medida durante estos años, alcanzando el nivel más alto en Israel (3,55% de grasa y 3,25% de proteína).
En diálogo con TodoAgro, Maine describe las claves de un sistema productivo de punta que podría convertirse en una guía de ruta para la lechería argentina del futuro.
TodoAgro: Luis Alberto, describinos lo que es la lechería en Israel…
Luis Alberto Maine: Es una lechería intensiva, toda a corral. Con su sistema, con un excelente confort para la vaca lechera, asociado a la genética y a una buena alimentación, y con la extracción; han logrado tener vacas de alta producción. En este momento tiene 100 mil vacas y tienen en promedio 11.500 – 12 mil litros por lactancia, considerando el parto a los 300 días.
T.A: La lechería más productiva del mundo…
L.A.M: Exacto. Le han ganado a Alemania, y a Estados Unidos en producción de leche por vaca y por lactancia.
T.A: ¿Qué te llevó a Israel?
L.A.M: Un viejo anhelo, de haber escuchado a un profesor de Israel especialista en estrés calórico, que lo vi en el año 1997 en un curso que duró un año y medio, que organizó el Colegio de Médicos Veterinarios de Córdoba.
T.A: En verano en Israel las mínimas son de 35-38 ºC, pero es distinto su calor, por el combo temperatura-humedad. Es así?
L.A.M: Si, claro. Ellos tienen calor seco. Estos días que estuve allá estábamos en 35ºC con una camisa, y no sentíamos calor. Hubo uno o dos días, que si estabas al sol te dabas cuenta que hacía calor, pero en realidad es un calor seco.
T.A: Los israelíes están exportando muchas cosas… Know how, conocimiento, pero sobre todo sus camas ya son muy consideradas en Argentina ¿Cómo las llaman?
L.A.M: Las llaman Compost Barn y es un sistema de compost, de bosta, en el cual la vaca se siente como en un spa (risas). No tienen cubículos para dormir ni nada, les dan 20 metros de superficie por vaca, incluido el comedero, y tienen la parte de comedero con cemento para que la vaca pueda ir tranquila, que no haya nada, al lado del comedero tienen 4 metros nomás de cemento por todo el largo, y el resto, que tiene 15 metros por todo el largo es el compost. Las ves a todas acostadas una al lado de la otra, o separadas… muy cómodas.
T.A: ¿Hay problemas de mastitis?
L.A.M: Ellos consideran que tienen bajo índice, porque al ser clima caluroso y seco, cada vez que ordeñan la vaca, rastrillan el compost para hacerle como un aireado. Las vacas allá se ordeñan tres veces por día, y a parte todas tienen podómetro, que desde los años `80 que ya lo comenzaron a usar; entonces tienen un control lechero continuo diario y por tambo, que esa información va a una computadora; entonces llevan un registro completo de la vaca.
T.A:¿Cuáles son la primeras decisiones sobre las que los invitaste a reflexionar cuando volviste?
L.A.M: Primero, lo más importante es que las vacas que hay acá pueden llegar a producir de forma similar a las de Israel. Lo que sí tenemos que empezar a trabajar, y desde hace mucho tiempo, es el confort animal.
T.A: ¿Qué tal el país?… ¿Muy riguroso?
L.A.M: Sinceramente, me sentí más seguro que en un viaje de acá a Córdoba. Yo estaba en un Kibutz a 6 kilómetros de Nazareth y a 4 de otra ciudad, podía entrar y salir tantas veces como quisiera, iba por todos lados. Por supuesto que con mi restricción idiomática no podía llegar muy lejos… (risas). Pero yo no sentí control, yo sentí seguridad.
Fuente: Todo Agro
