Los seis rehenes liberados soportaron meses de aislamiento, abusos y privaciones en la red de túneles subterráneos de Hamás.

El rehén liberado Omer Shem Tov fue obligado a disfrazarse de mujer musulmana y lo bajaron a un túnel subterráneo en un balde. Lo escupieron, lo insultaron y lo obligaron a besar a sus captores de Hamás en una ceremonia simulada.
Otros rehenes fueron encadenados durante meses, privados de comida y abandonados en completa oscuridad, con sus cuerpos consumiéndose.
Según testimonios publicados por los medios israelíes, los seis rehenes liberados soportaron meses de aislamiento, abusos y privaciones en la red de túneles subterráneos de Hamás.
Eliya Cohen, uno de los rehenes liberados, contó que estuvo encadenado durante largos períodos y que sufrió cortes profundos a causa de las ataduras. Él y sus compañeros cautivos estuvieron retenidos principalmente en túneles sellados con acceso limitado a la luz. Los agentes de Hamás ocasionalmente les apuntaban con linternas a los ojos, una forma de manipulación psicológica.
También comían deliberadamente delante de los rehenes, atormentándolos con la privación de alimentos. Cohen también se enteró, solo después de su liberación, de que su compañero había sobrevivido al ataque.
Hamás disfrazó a rehenes de mujeres musulmanas
Shem Tov describió cómo lo obligaron a disfrazarse de mujer musulmana cuando lo trasladaban de un lugar a otro. En un momento dado, lo bajaron a un túnel dentro de un balde. Recordó que sus captores le escupieron y lo maldijeron.
Aunque perdió 17 kilos durante el cautiverio, siguió comprometido con su fe judía y realizó kidush a pesar de la casi total falta de recursos. Los terroristas de Hamás también lo obligaron a besarlas como parte de un ritual humillante. Según KAN News, su padre, Malachi Shem Tov, reveló que los combatientes de Hamás obligaron a su hijo a saludar y besar a uno de los guardias durante una «ceremonia» organizada por el grupo terrorista.
El Canal 13 de Noticias informó además que, tras su liberación, Shem Tov escribió en una pizarra mientras era trasladado en helicóptero: “Quiero una hamburguesa”, un momento que su familia describió como un símbolo de su resiliencia y su regreso a la normalidad.
La vida en los túneles: meses de oscuridad y hambruna
Shem Tov, Tal Shoham y Omer Wenkert estuvieron
retenidos juntos durante los últimos ocho meses en los túneles. Las condiciones eran insoportables: alta humedad, pérdida extrema de peso y estar completamente desconectados del mundo exterior.
Los tres describieron un entorno en el que el tiempo perdió todo significado; la ausencia de estaciones hizo imposible calcular cuánto tiempo habían estado en cautiverio. Antes de su liberación, los guardias de Hamás los sobrealimentaron deliberadamente para que parecieran más saludables. Los tres formaron un vínculo profundo, comparándolo con el de hermanos.
Wenkert, que estuvo en completo aislamiento durante gran parte de su cautiverio, no estaba al tanto de los esfuerzos para lograr su liberación. Sin embargo, llevaba mensajes de otros cautivos que aún se encuentran retenidos en Gaza y ha prometido defender a los que quedaron atrás. Su madre, Niva Wenkert, compartió con KAN News que su hijo había estado retenido en un túnel con otros rehenes y había traído mensajes de vida de los que aún estaban en cautiverio.
Según Ynet News, la madre de Wenkert enfatizó que había visto la luz del día solo en los días previos a su liberación. Había estado aislado de cualquier esfuerzo por liberarlo y solo se enteró del mundo exterior a través de breves vistazos a las transmisiones de televisión, principalmente de Al Jazeera. Ahora pretende sumarse a los esfuerzos de defensa de aquellos que aún se encuentran en cautiverio.
El estado de los rehenes que llevan mucho tiempo secuestrados
Hisham Al-Sayed, que estuvo retenido durante más de una década, parecía irreconocible tras su liberación. Según el personal médico israelí, presentaba signos de un trauma psicológico extremo, parecido al de alguien que ha sufrido años de tortura.
Avera Mengistu,
otro rehén que lleva mucho tiempo secuestrado, reconoció a su familia al regresar a Israel, pero habló muy poco y tuvo dificultades para comunicarse. Su familia describió su estado mental como profundamente preocupante.
Según el Canal 13 de Noticias, las condiciones de Mengistu y Al-Sayed son tan graves que el personal médico comparó sus estados psicológicos con los de personas que han soportado años de trabajos forzados y aislamiento extremo.
Fuente: JPost- Traducido por UnidosxIsrael
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