Tras una investigación del Shin Bet y la unidad central, se presentó una denuncia contra un joven de Jerusalén que actuaba en nombre de la inteligencia iraní. El acusado recogía información y documentaba zonas sensibles de Israel a cambio de criptomonedas

Mientras las fuerzas de seguridad libran una batalla abierta contra Irán y sus aliados, la silenciosa guerra que se libra entre los jóvenes israelíes está cosechando un alarmante éxito iraní en el corazón de la capital. Un joven de tan solo 21 años, oriundo de Jerusalén, que cayó en una red tejida por la inteligencia iraní a través de las redes sociales, se convirtió en un espía activo que recopilaba información visual sobre objetivos estratégicos en territorio israelí.
El caso, revelado hoy con la presentación de la declaración del fiscal, pone de manifiesto una vez más el brutal modus operandi de Teherán: explotar las plataformas digitales y las promesas de dinero para convertir a ciudadanos israelíes en instrumentos del enemigo. Como es sabido, no se trata del primer caso de este tipo, pero demuestra la persistencia iraní en sus intentos de infiltrarse en la retaguardia israelí.
Criptomonedas, redes sociales y misiones de espionaje
Los detalles de la investigación conjunta de la Policía del Distrito de Jerusalén y el Servicio General de Seguridad revelan un reclutamiento sofisticado y sistemático. El caso comenzó en 2025, cuando el acusado contactó con un funcionario de inteligencia iraní a través de una red social. La relación se estrechó durante meses, con el joven plenamente consciente de que trabajaba para una entidad hostil al Estado de Israel.
El acusado debía llevar a cabo una serie de tareas de recopilación de información y documentación visual de zonas sensibles en todo el país. Para ello, adquirió equipos fotográficos avanzados y medios tecnológicos bajo la supervisión de sus operadores, con el fin de mejorar la calidad de la información transmitida a Teherán. Según la información disponible, las tareas incluían la documentación de objetivos estratégicos que los iraníes podrían utilizar para planificar futuros ataques.
Para ocultar sus huellas, el pago por los servicios de espionaje se le realizó mediante criptomonedas. El uso de métodos de pago cifrados se ha convertido en una práctica habitual en los intentos de reclutamiento iraníes en los últimos tiempos, con el objetivo de eludir los sistemas de control financiero. Cabe destacar que este método permite a los iraníes transferir fondos sin revelar la identidad de los destinatarios ni de los pagadores.
«Salven sus vidas: no cooperen».
En el contexto de las detenciones de jóvenes judíos ultraortodoxos bajo sospecha de espiar para Irán, el rabino Yigal Cohen, uno de los grandes rabinos y miembro del Consejo del Gran Rabinato, emitió una severa advertencia: «Salven sus vidas: no cooperen con los iraníes; cualquier fotografía puede ser fatal».
«Recientemente, funcionarios de seguridad se comunicaron conmigo y me dijeron que nosotros, en nuestra comunidad ultraortodoxa, los observantes de la Torá, los judíos kosher, nos estamos perjudicando al permitir que los iraníes busquen espías», dijo el rabino Cohen. «Les ruego que no haya mayor blasfemia que ver a un judío observante de la Torá traicionar a su pueblo. Esto es una traición a nuestro pueblo».
El rabino Cohen enfatizó que «incluso tomar una foto de un lugar es peligroso. Pueden dirigir sus misiles hacia esos lugares. Les pido que salven sus vidas. Es una blasfemia. También se trata de los arrestos allí, de la destrucción de vidas. Se trata del arresto de prisioneros de seguridad, es el Shin Bet quien arresta a esos colaboradores y los encarcela con terroristas de seguridad».
Intensificación de los casos de espionaje
La semana pasada, el Tribunal de Primera Instancia de Ashkelon autorizó la publicación de detalles adicionales sobre un caso de seguridad particularmente grave. Según la información divulgada, se está llevando a cabo una investigación con implicaciones de seguridad contra varios sospechosos que, según las sospechas, prestaron diversos servicios a elementos iraníes.
Como parte de la investigación, se indagó una sospecha especialmente grave: los sospechosos actuaron a petición de elementos iraníes para fabricar explosivos e incluso realizaron experimentos con el material producido. Se alega que esta actividad sospechosa tuvo lugar durante la Guerra del León, el período más delicado del enfrentamiento con Irán.
Fuentes de seguridad señalaron que el caso investigado por la Unidad Especial de Investigaciones Lahav 433 representa una escalada significativa en los casos de espionaje contra Irán que han salido a la luz en los últimos meses. A diferencia de casos anteriores, que se centraban principalmente en la transferencia de información y la toma de fotografías de lugares, esta vez se trata de sospechas de producción real de armas.
El arresto y sus consecuencias
El arresto del joven de Jerusalén, llevado a cabo a finales de marzo, interrumpió la peligrosa colaboración con elementos iraníes. El cuerpo de seguridad subraya que este hecho constituye un doloroso recordatorio del incesante esfuerzo iraní por infiltrarse en la retaguardia israelí a través de las redes digitales.
Se espera que la acusación formal, que se presentará en los próximos días, incluya graves delitos de seguridad relacionados con la colusión y la ayuda al enemigo en tiempos de guerra. Estos delitos se consideran los más graves según la ley y pueden conllevar largas penas de prisión.
Este caso se suma a una serie de casos similares que han salido a la luz en los últimos meses e indica un esfuerzo sistemático de la inteligencia iraní para reclutar ciudadanos israelíes para actividades de espionaje. Las autoridades de seguridad instan a la ciudadanía a estar alerta ante intentos sospechosos de contacto en redes sociales y a denunciar de inmediato cualquier caso inusual a las autoridades.
Se proporcionarán más actualizaciones.