Casi la mitad de los niños pequeños que sobrevivieron a los ataques del 7 de octubre de 2023 desarrollaron respuestas sensoriales atípicas, lo que provocó que experimentaran sonidos, movimientos y tacto cotidianos como amenazas abrumadoras, según una nueva investigación.

El estudio, publicado en la revista especializada American Journal of Occupational Therapy, es uno de los primeros en documentar cómo el trauma de la guerra puede transformar la forma en que los niños experimentan el mundo físicamente, no solo a nivel emocional sino también neurológico, declaró a The Press Service of Israel la investigadora que dirigió el estudio.
“Los niños presentaron patrones excepcionales de procesamiento sensorial, con numerosos trastornos. Observamos que el 54% de los niños presentaba trastornos, una cifra muy superior a la media. Y cuanto mayor era la ansiedad emocional del niño, más agudos eran los patrones sensoriales”, explicó a TPS-IL la profesora Yafit Gilboa, de la Facultad de Terapia Ocupacional de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
El estudio siguió a 37 niños de comunidades cercanas a la frontera de Gaza que estuvieron directamente expuestos al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Alrededor de 1200 israelíes murieron y 250 fueron tomados como rehenes en Gaza.
Diez meses después de los ataques, y mientras estaban desplazados de sus hogares, muchos niños seguían mostrando alteraciones significativas en la forma en que su sistema nervioso procesaba la información sensorial cotidiana, según reveló el estudio.
Para estos niños, estímulos comunes como un roce suave, las luces o el ruido ambiental ya no se percibían como neutros, explicó Gilboa. En cambio, a menudo desencadenaban una mayor sensibilidad o evitación, lo que los mantenía en un estado de alerta casi constante.
Los hallazgos, basados en las respuestas de los padres a un cuestionario estándar, sugieren que el impacto del trauma va más allá del miedo y la ansiedad, afectando funciones sensoriales básicas que determinan cómo los niños interactúan con su entorno.
Según el estudio, las implicaciones son particularmente significativas dada la etapa de desarrollo de los niños estudiados. La primera infancia es un período crítico para el aprendizaje, la interacción social y el desarrollo cerebral. Cuando los entornos cotidianos se vuelven abrumadores, estos procesos pueden verse alterados.
En el contexto de las constantes tensiones de seguridad y las frecuentes sirenas antiaéreas, el estudio destaca cómo la exposición persistente a factores estresantes puede seguir influyendo en las respuestas sensoriales y emocionales de los niños mucho después del trauma inicial.
Las aplicaciones prácticas del estudio se centran en reconocer que el trauma puede hacer que los sonidos, el tacto y el movimiento cotidianos resulten abrumadores. El estudio aboga por una detección más temprana de problemas sensoriales en los centros sanitarios, una mayor integración de la terapia ocupacional en la atención al trauma e intervenciones personalizadas que ayuden a los niños a regular su sistema nervioso.
También sugiere que las escuelas y los cuidadores adapten los entornos reduciendo la sobrecarga sensorial, creando espacios tranquilos y utilizando rutinas estructuradas. En términos más generales, apoya el diseño de refugios y espacios de emergencia adaptados a los niños y la formulación de políticas de recuperación a largo plazo que consideren la regulación sensorial como una parte fundamental de la rehabilitación del trauma.
Gilboa recomendó integrar a los terapeutas ocupacionales en los equipos de tratamiento para ayudar a identificar las dificultades sensoriales de forma temprana y proporcionar herramientas prácticas a las familias. Ajustar los entornos y las respuestas a los desencadenantes sensoriales, afirmó, podría ayudar a los niños a recuperar una sensación de seguridad en la vida diaria.
“Los terapeutas ocupacionales pueden diagnosticar trastornos del procesamiento sensorial y brindar ayuda que promueva la funcionalidad cotidiana, adaptada a la etapa de desarrollo del niño. Es tan importante como recibir apoyo psicológico y emocional”, afirmó Gilboa.
Fuente: Israel- Traducido por UnidosxIsrael
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