Entre los críticos más destacados figuraron el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; el rey Abdalá II de Jordania; el presidente de Brasil, Lula; y el presidente francés, Emmanuel Macron.

La jornada inaugural del debate general del 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU puso de manifiesto el creciente aislamiento diplomático de Israel este martes, ya que una sucesión de líderes mundiales convirtió la guerra en Gaza, la política israelí en Cisjordania y las actividades de Israel en la región en los temas centrales de sus discursos.
Entre los críticos más destacados figuraron el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, el rey Abdalá II de Jordania, el emir de Catar Tamim bin Hamad Al Thani, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Andy Burnham y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. El debate general comenzó el martes 22 de septiembre, como parte de la semana de líderes de la ONU en Nueva York.
Secretario General de la ONU: «Limpieza étnica»
El Secretario General de la ONU —que se encuentra al final de su mandato— fue el primero en intervenir y el primero en criticar a Israel. António Guterres dedicó una parte considerable de su discurso a criticar duramente las acciones de Israel en Gaza y Cisjordania.
Guterres comenzó condenando el ataque de Hamás del 7 de octubre, al que calificó de atentado terrorista «abominable», pero señaló que este fue seguido por una ofensiva israelí en Gaza que provocó «una magnitud de muerte y destrucción que no había visto en todos mis años como Secretario General».
Citó las medidas provisionales dictadas por la Corte Internacional de Justicia en el caso contra Israel e instó a todas las partes a cumplir con el derecho internacional y con las decisiones del tribunal.
Al mismo tiempo, Guterres criticó la política israelí en Cisjordania, advirtiendo que la violencia, el desplazamiento de palestinos y la expansión de los asentamientos estaban «socavando el camino hacia la paz» y, en sus palabras, haciendo surgir el «espectro de una limpieza étnica».
Asimismo, instó a permitir que la ONU y las organizaciones de ayuda operen en Gaza y a proteger a su personal, advirtiendo que la evolución de los acontecimientos sobre el terreno podría conducir, en la práctica, a la desaparición de la solución de dos Estados.
Erdogan: «Una mentalidad genocida que nunca se sacia de matar»
Una de las críticas más duras provino, como era de esperar, del presidente turco.
Erdogan acusó a Israel de ejercer «terrorismo de Estado» en Gaza y afirmó que la Franja se había convertido en «el campo de concentración más inhumano y vergonzoso de nuestro tiempo».
Señaló que el número de personas fallecidas en Gaza, incluidas mujeres y niños, ya no podía considerarse una consecuencia colateral de la guerra.
«Nos enfrentamos a una mentalidad genocida que nunca se sacia con matar», declaró.
Erdogan amplió sus críticas para incluir a Cisjordania y Jerusalén; habló de la «violencia y el terrorismo» perpetrados por los colonos y denunció que se estaba obstaculizando el acceso de musulmanes y cristianos a los lugares sagrados.
El presidente turco pidió a los países que aún no han reconocido un Estado palestino que reconsideren su postura e instó a la comunidad internacional a aumentar la presión sobre Israel para permitir la reconstrucción de la Franja de Gaza y avanzar en el proceso diplomático.
La delegación israelí abandonó la sala durante su discurso.
Rey Abdalá: «Hacer imposible un Estado palestino»
El rey Abdalá II de Jordania centró su intervención en la afirmación de que Israel está alterando sistemáticamente la realidad sobre el terreno en Gaza y Cisjordania.
Acusó al gobierno israelí de prolongar los combates y de obstaculizar los esfuerzos del presidente estadounidense, Donald Trump, por impulsar un acuerdo.
Abdalá señaló que, durante décadas, la comunidad internacional había optado por «gestionar el conflicto en lugar de afrontarlo», y que medidas israelíes percibidas inicialmente como temporales se habían convertido gradualmente en una política permanente.
En Cisjordania, el rey señaló la expansión de los asentamientos, la confiscación de tierras, la violencia de los colonos y el traslado forzoso de palestinos.
Afirmó que la realidad se estaba alterando de formas distintas en ambos escenarios: en Gaza mediante la destrucción y en Cisjordania a través de una «anexión de facto».
El objetivo, sostuvo, era «hacer imposible un Estado palestino viable».
Emir de Qatar: «Genocidio en el sentido más pleno de la palabra»
El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, también empleó un lenguaje especialmente duro.
Declaró que lo ocurrido en Gaza constituía un «genocidio en el sentido más pleno de la palabra» y una «mancha de vergüenza en la conciencia de la humanidad».
Argumentó que la prueba para la comunidad internacional residía en su capacidad para contener lo que describió como la agresión israelí, no solo en Gaza, sino también en Cisjordania, el Líbano y Siria.
El emir también criticó los llamamientos realizados en Israel para fomentar la emigración de palestinos desde Gaza, señalando que, en la práctica, suponían un intento de imponer un desplazamiento forzoso.
Acusó a Israel de incumplir los compromisos relacionados con el alto el fuego, la retirada de tropas y la ampliación de la entrega de ayuda, y declaró que era imposible hablar de un orden internacional justo «mientras Palestina siga siendo un punto ciego dentro de él».
Israel rechaza las acusaciones de estar cometiendo un genocidio y afirma que sus operaciones van dirigidas contra Hamás y se llevan a cabo de conformidad con las leyes de la guerra.
Macron y Burnham: las críticas también llegan desde Occidente
El presidente francés, Emmanuel Macron, adoptó una postura crítica, aunque más moderada que la de los líderes de la región.
«¿Qué valor tiene nuestra credibilidad si permanecemos inactivos ante lo que ocurre en Gaza?», se preguntó, calificando la situación en la Franja como «un espectáculo que nos avergüenza a todos».
Macron también criticó la creciente violencia de los colonos en Cisjordania y sostuvo que esta perjudicaba los derechos de los palestinos y las perspectivas de alcanzar una solución de dos Estados.
El presidente francés provocó malestar en Jerusalén tras afirmar que Hamás no operaba en Cisjordania.
Más tarde, una fuente diplomática francesa declaró a The Jerusalem Post que los comentarios de Macron habían sido mal traducidos: la afirmación se tradujo como «Hamás nunca ha sido especialmente activo», pero el sentido de la frase francesa pronunciada por Macron —«le Hamas n’a jamais sévi en Cisjordanie»— es «Hamás nunca ha gobernado Cisjordania».
El primer ministro británico, Andy Burnham, comenzó condenando el ataque del 7 de octubre y subrayando que el Reino Unido apoyaba a Israel y a las comunidades judías frente a las amenazas de Irán y Hamás.
Sin embargo, añadió: «Esto no justifica las acciones del gobierno israelí en Gaza o en Cisjordania».
Burnham afirmó que Londres «no se quedará de brazos cruzados» mientras persiste el sufrimiento palestino y se erosionan las posibilidades de una solución de dos Estados.
Criticó especialmente los planes de construcción en la zona E1 y defendió la decisión de su gobierno de imponer restricciones a las actividades relacionadas con los asentamientos.
Lula: «El dolor y el trauma perdurarán durante generaciones»
El presidente brasileño, Lula da Silva, también dedicó parte de su discurso a Oriente Medio, vinculando el tema a una crítica más amplia sobre la parálisis de los mecanismos de la ONU.
Lula afirmó que «generaciones de palestinos» cargarán con el «dolor y el trauma» que dejó lo que describió como el genocidio de mujeres y niños.
Asimismo, criticó la expansión de los asentamientos en Cisjordania y sostuvo que esta dificulta cada vez más la consecución de la solución de dos Estados.
Fuente: JPost- Traducido por UnidosxIsrael
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