Se han denegado más de 50 solicitudes adicionales desde que el Reino Unido suspendió unas 30 licencias en 2024; los componentes de la cadena de suministro del F-35 permanecen mayoritariamente exentos por motivos de seguridad nacional.

El Reino Unido ha ampliado considerablemente las restricciones a las exportaciones militares a Israel, suspendiendo o denegando más de 80 licencias para artículos que podrían ser utilizados por las FDI en Gaza; esta cifra casi triplica la cantidad de licencias afectadas cuando se implementó la política en septiembre de 2024.
El ministro británico para Oriente Medio, Stephen Doughty, declaró que se habían denegado más de 50 solicitudes de exportación adicionales desde la suspensión inicial de unas 30 licencias, como parte de lo que describió como un sistema más riguroso para evaluar las exportaciones a Israel.
La decisión inicial de septiembre de 2024 suspendió cerca de 30 de las aproximadamente 350 licencias, después de que el gobierno británico concluyera que existía un «riesgo claro» de que ciertas exportaciones militares pudieran utilizarse para cometer o facilitar violaciones graves del derecho internacional humanitario en Gaza. El equipo afectado incluía componentes para aeronaves militares, drones, sistemas navales y equipos de localización de objetivos.
Doughty señaló que las medidas adicionales adoptadas este mes habían establecido lo que denominó un «doble candado» para las aprobaciones. A partir de ahora, las solicitudes de exportación deben evaluarse tanto conforme a los criterios vigentes de derecho internacional humanitario como a la luz de la postura británica sobre la legalidad de la presencia de Israel en los territorios palestinos.
«Ya hemos suspendido o denegado más de 80 licencias», declaró Doughty, añadiendo que había revisado personalmente cada una de ellas.
Los componentes del F-35 permanecen mayoritariamente exentos
A pesar de las restricciones más amplias, los componentes británicos que se integran en la cadena de suministro internacional del caza F-35 siguen estando exentos en gran medida.
El Gobierno británico ha sostenido que impedir la incorporación de piezas de fabricación británica al inventario global del F-35 podría socavar el programa en su conjunto y acarrear graves consecuencias para la seguridad del Reino Unido y de sus aliados. Las exportaciones directas de componentes del F-35 destinadas específicamente a Israel permanecen suspendidas.
Doughty defendió el suministro continuo de componentes a través del programa internacional, argumentando que interrumpirlo podría tener graves repercusiones para la arquitectura de seguridad más amplia de Europa y sus aliados.
Emily Thornberry, presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores, cuestionó esa postura y argumentó que la cuestión era política más que estrictamente jurídica.
Sugirió adoptar un enfoque similar al modelo neerlandés, según el cual los componentes que se incorporan a la cadena de suministro internacional podrían marcarse como no destinados a aeronaves con destino a Israel.
La suspensión inicial se implementó en septiembre de 2024, bajo la gestión del entonces ministro de Asuntos Exteriores, David Lammy. En aquel momento, Lammy subrayó que la medida no constituía un embargo de armas y que se aplicaba únicamente a aquellos artículos que se consideraba que podían utilizarse en operaciones militares en Gaza.
Desde entonces, la política se ha endurecido bajo el mandato del primer ministro Andy Burnham.
Miliband apunta a una postura más firme frente a Israel
La ampliación de las restricciones a la exportación se produce en un momento en que el gobierno de Burnham adopta una política más confrontativa hacia el gobierno israelí.
El ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, fue recibido con fuertes aplausos en la conferencia anual del Partido Laborista en Liverpool, tras criticar duramente las políticas del gobierno de Netanyahu y defender la decisión del Reino Unido de prohibir el comercio con los asentamientos israelíes en Cisjordania.
Miliband acusó a Israel de cometer crímenes de guerra en Gaza y afirmó que el gobierno británico había escuchado el malestar público ante el conflicto.
«Les escuchamos. Tenían razón», dijo a los delegados.
Esta retórica más dura y la ampliación de las restricciones a la exportación marcan un cambio claro respecto a la política más limitada de 2024, cuando el Reino Unido suspendió unas 30 licencias, insistiendo al mismo tiempo en que no estaba imponiendo un embargo general de armas a Israel.
Fuente: Ynet- Traducido por UnidosxIsrael
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