El expresidente estadounidense Barack Obama acusó a los judíos de apropiación ilegal de tierras y afirmó que Israel había caído en lo más bajo moral. Hizo estas declaraciones en uno de los países más antisemitas del mundo

El expresidente estadounidense Barack Obama lanzó una crítica inusualmente mordaz al gobierno israelí durante una charla pública celebrada el martes por la noche (13 de octubre) en el O2 Arena de Belfast, Irlanda del Norte.
En su conversación con la periodista y escritora Susan McKay, como parte de una gira por el Reino Unido, Obama abordó la guerra en Gaza, la política de Israel en Judea y Samaria, y las perspectivas de alcanzar una solución a largo plazo con los palestinos.
Los aspectos más destacados fueron controvertidos debido a la forma en que describió la creación de Israel y la cuestión territorial. Obama reconoció la persecución histórica de los judíos y su comprensible necesidad de asilo, pero afirmó que, al mismo tiempo, «los judíos» habían arrebatado tierras a otros residentes. Continuó acusando a la administración actual del declive moral de Israel.
«Lo cierto es que el pueblo judío, durante miles de años, ha sido oprimido, marginado y asesinado. Europa fue responsable en gran medida de ello. Es comprensible que buscaran asilo. Eso es innegable. Pero tampoco se puede negar que arrebataron tierras a otras personas y que fueron demasiado lejos. Y esas personas, con toda razón, dijeron: ‘Esto está mal, y quiero que me devuelvan mi tierra'», afirmó.
Esto ha suscitado críticas de comentaristas y figuras proisraelíes, quienes argumentan que la descripción ofrece una visión parcial de la historia judía en la Tierra de Israel y reduce el debate sobre el establecimiento del Estado a la cuestión de la persecución en Europa y el tema de la tierra. Los críticos han recalcado que la conexión judía con la Tierra de Israel es muy anterior a los acontecimientos en Europa en la época moderna, y que la historia judía y la compra de tierras por parte de judíos en el período previo al establecimiento del Estado también deben tenerse en cuenta.
«La seguridad no puede basarse en tomar todo lo que se desea».
Obama dirigió la mayor parte de sus críticas a la política del actual gobierno israelí, que, según él, se basa en la superioridad militar y tecnológica de Israel y no otorga suficiente importancia a la necesidad de concesiones políticas.
“Si el enfoque de Israel es que ahora, siendo la potencia más poderosa y tecnológicamente avanzada de la región, nuestra seguridad dependerá simplemente de hacer lo que sea necesario y tomar lo que queramos, sin hacer concesiones a nadie, eso puede funcionar a corto plazo, pero si esa es la postura que se adopta, se renuncia a principios morales. Diría que el actual gobierno israelí parece haber adoptado ese enfoque”, afirmó.
Añadió que Israel debe reconocer que unos 7 millones de palestinos viven en la región y no se espera que desaparezcan. Advirtió que intentar imponerles una realidad que no están preparados para aceptar no garantizará la estabilidad a largo plazo.
Sin embargo, Obama recalcó que la responsabilidad del cambio no recae únicamente en Israel. También instó a los palestinos a reconocer la brecha de poder entre ellos e Israel y a abandonar una estrategia basada en intentar derrotar militarmente a Israel.
“Los palestinos también deben reconocer que, precisamente porque Israel es fuerte y no va a desaparecer, se necesita una estrategia que no se base en derrotar a su ejército”, concluyó.
En referencia al ataque de Hamás del 7 de octubre, añadió: «Lo que hizo Hamás el 7 de octubre… era imposible planear algo con una probabilidad menor de generar un cambio significativo».
Obama: Poco optimista sobre el futuro cercano
Durante la conversación, el expresidente también abordó la situación en Gaza y los acontecimientos políticos en Israel, y admitió no ser particularmente optimista sobre la posibilidad de promover la paz a corto plazo.
«No soy tan optimista como me gustaría a corto plazo», dijo, refiriéndose a las consecuencias de la guerra en Gaza y a los cambios que se han producido en el sistema político israelí.
Obama mencionó el fortalecimiento de las fuerzas de derecha en Israel, el movimiento de colonos y lo que describió como un cambio constante en la realidad sobre el terreno en Judea y Samaria. Asimismo, se refirió al sufrimiento persistente en Gaza y al endurecimiento de las posturas en Israel tras el ataque del 7 de octubre.
Según él, el primer paso debería ser «un cese real de la violencia y la asistencia al pueblo de Gaza», y solo entonces será posible avanzar en las conversaciones sobre un acuerdo de paz a largo plazo.
Describió el «conflicto» como una situación en la que las sociedades permanecen atrapadas en la historia, las divisiones tribales y los prejuicios que impiden a las partes vislumbrar otra salida. Afirmó que un fenómeno similar se había observado en Irlanda del Norte y en otras partes del mundo.
El Acuerdo de Viernes Santo como ejemplo
Obama también se refirió al Acuerdo de Viernes Santo, firmado en 1998, que contribuyó a poner fin a un largo período de conflicto en Irlanda del Norte. Presentó el acuerdo como un ejemplo de cómo incluso los conflictos más profundos pueden alcanzar un punto de inflexión cuando las partes están dispuestas a imaginar un futuro diferente.
«El Acuerdo de Viernes Santo no se creó simplemente porque la gente estuviera agotada y cansada de la violencia. También se creó porque alguien empezó a imaginar algo mejor y se vieron mutuamente de otra manera», afirmó.
La comparación con el conflicto israelí-palestino refleja la convicción de Obama de que el cambio político y de percepción es una condición para el progreso. Sin embargo, no presentó un plan detallado que pudiera conducir a la implementación de un modelo similar en Oriente Medio.
Su visita a Belfast formó parte de una gira que también incluyó otros eventos en el Reino Unido. Durante su visita a la ciudad, Obama recibió un doctorado honoris causa de la Universidad Queen’s de Belfast y abordó los desafíos que enfrentan la democracia, la libertad de prensa y la importancia de la participación ciudadana.El Acuerdo de Viernes Santo como ejemplo
Obama también se refirió al Acuerdo de Viernes Santo, firmado en 1998, que contribuyó a poner fin a un largo período de conflicto en Irlanda del Norte. Presentó el acuerdo como un ejemplo de cómo incluso los conflictos más profundos pueden alcanzar un punto de inflexión cuando las partes están dispuestas a imaginar un futuro diferente.
«El Acuerdo de Viernes Santo no se creó simplemente porque la gente estuviera agotada y cansada de la violencia. También se creó porque alguien empezó a imaginar algo mejor y se vieron mutuamente de otra manera», afirmó.
La comparación con el conflicto israelí-palestino refleja la convicción de Obama de que el cambio político y de percepción es una condición para el progreso. Sin embargo, no presentó un plan detallado que pudiera conducir a la implementación de un modelo similar en Oriente Medio.
Su visita a Belfast formó parte de una gira que también incluyó otros eventos en el Reino Unido. Durante su visita a la ciudad, Obama recibió un doctorado honoris causa de la Universidad Queen’s de Belfast y abordó los desafíos que enfrentan la democracia, la libertad de prensa y la importancia de la participación ciudadana.
Fuente: Kikar- Traducido por UnidosxIsrael
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