Cabe destacar que ninguno de los dos bloques alcanzó los 61 escaños necesarios para obtener una mayoría en la Knéset sin el apoyo de los partidos árabes, que lograron un total conjunto récord de 19 escaños.

El bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu mantuvo su ventaja tras el recuento final de los votos de las elecciones del martes, obteniendo 53 escaños en la próxima Knéset, según informó el jueves la Comisión Central Electoral. El bloque opositor, por su parte, consiguió 48 escaños.
Ninguno de los dos bloques alcanzó los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría en la Knéset. Los partidos árabes lograron un total récord de 19 escaños.
El recuento oficial de votos se dio a conocer en medio de una investigación del Shin Bet (la agencia de seguridad de Israel) sobre sospechas de que entidades extranjeras —entre las que podrían figurar Qatar y Turquía— habrían canalizado fondos hacia Israel con el fin de influir en la participación electoral dentro del sector árabe.
El presidente del Comité Central Electoral, el juez Noam Sohlberg, instruyó al director del Shin Bet, David Zini, a investigar la presunta financiación extranjera y la interferencia electoral.
El Comité Central Electoral afirmó que se había preservado la integridad de la votación en los centros electorales.
El recuento oficial de votos anunciado el jueves incluyó las papeletas restantes enviadas mediante el sistema de doble sobre, que fueron las últimas en ser contabilizadas.
¿Cuántos escaños obtiene cada partido?
Se prevé que el Likud de Netanyahu obtenga 27 escaños, convirtiéndose una vez más en el partido con mayor representación en la Knéset. Se espera que Judaísmo Unido de la Torá y Otzma Yehudit consigan siete escaños cada uno, mientras que el Partido Sionista Religioso y Shas obtendrían seis escaños cada uno.
La mayoría de las encuestas realizadas por canales de televisión antes de las elecciones indicaban que el Likud obtendría un número significativamente menor de escaños, mientras que otros partidos del bloque de Netanyahu —entre ellos Shas y Otzma Yehudit— lograrían, según las proyecciones, una mayor representación.
Se espera que el bloque opositor, integrado por Yashar, B’Yachad, Yisrael Beytenu y «Los Demócratas» (The Democrats), obtenga 48 escaños en la Knéset.
El partido Yashar, de Gadi Eisenkot, obtendría 21 escaños en la Knéset. B’Yachad, liderado por Naftali Bennett, contaría con 12 escaños, mientras que «Los Demócratas», de Yair Golan, obtendrían ocho. Por su parte, Yisrael Beytenu, encabezado por Avigdor Liberman, conseguiría siete escaños.
La «Lista Conjunta» obtendría 11 escaños, y el partido Ra’am, ocho, en la próxima Knéset.
La mayoría de las encuestas realizadas por los canales de televisión antes de las elecciones situaban al bloque opositor en cabeza, con Yashar proyectado como el partido con mayor representación en la Knéset.
Los partidos «Pueblo de Israel» (People of Israel), de Ofer Winter, y «Los Reservistas-Económico» (The Reservists-Economic), de Yoaz Hendel, no alcanzaron el umbral electoral del 3,25 % necesario para obtener representación.
Sigue existiendo la posibilidad de un gobierno de unidad que incluya a Netanyahu y a Eisenkot, a pesar de que este último había rechazado anteriormente servir bajo el mando de Netanyahu, incluso en un gobierno de rotación. Otros líderes de la oposición también han descartado unirse a una coalición encabezada por Netanyahu.
El bloqueo político podría derivar, en última instancia, en la convocatoria de nuevas elecciones, aunque los partidos aún podrían llegar a un acuerdo mediante negociaciones para formar una coalición.
Por ley, el presidente debe consultar a las facciones de la Knéset antes de decidir a quién encarga la formación de un gobierno.
El miércoles, el presidente Isaac Herzog instó a los líderes políticos a abordar las negociaciones de coalición con una mentalidad abierta, advirtiendo que Israel debe hacer todo lo posible para evitar una nueva ronda electoral.
Asimismo, el jueves —en el marco de una investigación del Shin Bet—, pidió que se lleve a cabo una indagación exhaustiva sobre las acusaciones de injerencia catarí en las elecciones, y advirtió sobre el peligro de deslegitimar el proceso electoral.
Golan se reunió con el presidente del partido Ra’am, Mansour Abbas, y ha abogado por que el bloque opositor forme un gobierno que incluya a los partidos árabes. El jueves, Golan también mantuvo encuentros por separado con Eisenkot y con el líder de la oposición, Yair Lapid.
Eisenkot y Bennett se reunieron el jueves y señalaron que habían conversado sobre la formación de un nuevo gobierno a la mayor brevedad posible.
Por su parte, Liberman reiteró el jueves que no formaría coalición ni con los partidos árabes ni con Netanyahu; esto, tras trascender que habría estado ignorando las llamadas telefónicas de otros miembros de la oposición.
«La única coalición que consideraríamos es una compuesta exclusivamente por partidos sionistas, incluido el Likud, pero sin Bibi [Netanyahu]», afirmó Liberman.
A excepción de Golan, todos los demás líderes de los partidos de la oposición han marcado una línea roja respecto a la participación de los partidos árabes en el gobierno, argumentando que, tras la masacre del 7 de octubre de 2023, no pueden ser socios de coalición viables.
Eisenkot ha propuesto que el líder del partido más grande dentro del bloque opositor sea el candidato a primer ministro; no obstante, aún no se ha anunciado ningún acuerdo al respecto dentro del bloque.
El estancamiento político también ha planteado la posibilidad de formar un gobierno en minoría que logre superar una moción de confianza en la Knéset, sin necesidad de contar con una mayoría absoluta de 61 escaños. En este escenario, los partidos árabes podrían optar por apoyar al bloque opositor. De hecho, miembros de dichos partidos han instado a hacer todo lo necesario para evitar que Netanyahu permanezca en el poder.
Las reticencias dentro del bloque opositor a depender de los partidos árabes podrían complicar una solución de este tipo. Cabe recordar que, antes de las elecciones, Liberman ya había rechazado abiertamente tal opción.
Asimismo, la reciente investigación del Shin Bet sobre la influencia catarí en los comicios podría disminuir la probabilidad de que se materialice un escenario así.
A raíz de esta investigación, el partido Likud, liderado por Netanyahu, exigió que ningún partido sionista «coopere con Ra’am ni con la Lista Conjunta». El Likud también exigió «una acción inmediata, empleando todos los medios a disposición del Shin Bet y de la policía, para investigar estos delitos».
Por otra parte, el Likud acusó a los partidos árabes de haber, presuntamente, robado las elecciones mediante un fraude electoral generalizado, sobornos, intimidación y manipulación de las papeletas. Asimismo, exigió una investigación inmediata por parte de las fuerzas del orden.
Los líderes de todos los partidos de la oposición instaron al Shin Bet y a Sohlberg a llevar a cabo una investigación exhaustiva y completa sobre la influencia catarí en los comicios.
Eisenkot afirmó estar en contacto con las autoridades pertinentes y advirtió contra el uso de esta situación por parte de actores políticos para influir en la fecha de la toma de posesión de la 26.ª Knéset.
Más tarde, acusó a Netanyahu de poner en marcha una campaña organizada para deslegitimar los resultados electorales del martes y prometió impedir cualquier retraso en la toma de posesión de la nueva Knéset.
Abbas afirmó que veía con buenos ojos la decisión de investigar, y añadió que su partido no estaba involucrado de ninguna manera.
Fuente: JPost- Traducido por UnidosxIsrael
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