En un principio fueron las grandes aerolíneas norteamericanas – United Airlines, Delta y Us Airways – las que anunciaron la cancelación de sus vuelos a Israel, a partir de las directivas de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos. A ellas les siguieron las grandes aerolíneas europeas.
La Administración Federal de Aviación informó que debido a la caída de un cohete en Yehud, a un kilómetro y medio del Aeropuerto Internacional Ben Gurión, en las afueras de Tel Aviv, decidió suspender por veinticuatro horas todos los vuelos de las empresas aéreas norteamericanas a Israel.
La decisión estadounidense generó un efecto dominó y a ella se sumaron las grandes aerolíneas europeas. Hasta ahora, cancelaron sus vuelos a Tel Aviv también las empresas Lufthansa (Alemania), Austrian Airlines (Austria), Swissair (Suiza), KLM (Holanda), Turkish Airlines (Turquía), Air France (Francia), Alitalia (Italia), Air Canada (Canadá), Korean Air (Corea), Easy Jet (Gran Bretaña), AirBerlin (Alemania), Brussles Airlines (Bélgica), Iberia (España) y Wizz (Hungría).
Un vuelo que estaba arribando desde Estambul a Tel Aviv fue cancelado en pleno vuelo, y recibió instrucciones de regresar a Turquía.
Como resultado de las cancelaciones de los vuelos, miles de pasajeros que debían abandonar o arribar a Israel han quedado varados en aeropuertos norteamericanos y europeos por al menos por 24 o 36 horas.
Las empresas que continúan volando a Israel, como El Al, están repletas y no hay lugares vacíos como para ayudar a los miles de pasajeros que han sido demorados – sobre todo debido a la temporada alta vacacional de verano-.
El primer ministro, Biniamín Netanyahu, dialogó con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, para pedirle que actúe para que retornen los vuelos de las aerolíneas norteamericanas.
Fuente: Aurora
