El ataque nocturno revela la presión iraní sobre un posible cambio en la política de la Casa Blanca, pero tecnológicamente se trata de un arma bastante primitiva que se basa en la vulnerabilidad del usuario, no en una falla de seguridad del dispositivo.

Cuando el teléfono vibra a las 2 de la madrugada, suele ser un número equivocado o un familiar particularmente preocupado. Pero durante la noche, para miles de israelíes, esa vibración provino del régimen de los ayatolás en Teherán. Numerosos ciudadanos preocupados contactaron a Ynet durante la noche tras recibir mensajes alarmantes en sus teléfonos, todos con un mismo objetivo: sembrar el pánico.
La Dirección Nacional de Ciberseguridad de Israel nos informó que en las últimas horas identificó una amplia operación de influencia que consistía en el envío de mensajes de texto amenazantes con un único objetivo: socavar nuestra tranquilidad colectiva y generar una sensación de persecución digital. En Teherán, al parecer, creen que este es el momento ideal para entablar una relación cercana con los ciudadanos israelíes, aunque se base en amenazas genéricas enviadas a través de sistemas de distribución masiva.
El mensaje enviado a los israelíes decía: “La República Islámica de Irán les invita a participar en una acción en el ámbito de la inteligencia. Para participar en la operación, contacten con las distintas embajadas iraníes o con alguno de los operadores cibernéticos iraníes en línea. ¡Construyan su futuro ahora!”.

Así se ve un mensaje de intimidación iraní en tu teléfono (Captura de pantalla).
El método es conocido y alarmantemente simple: mensajes amenazantes y dramáticos que intentan incitar al destinatario a actuar por impulso emocional. Un ciudadano que sufrió el ataque declaró a ynet que recibió seis mensajes de texto diferentes en tan solo una hora, todos de números distintos. Ron Ben-Yishai, analista de seguridad de ynet, explica que esto no es una demostración de fuerza, sino una expresión de pánico por parte de Irán. El intento de impedir que Israel se una a un posible ataque estadounidense bajo la administración Trump está llevando a los iraníes a utilizar herramientas baratas y fácilmente disponibles para intentar influir en la moral pública en Israel.


Desde un punto de vista tecnológico, es importante distinguir entre un «hackeo» y un «acoso». El simple hecho de recibir un mensaje de texto no indica que el teléfono haya sido hackeado ni que una cuenta privada haya sido comprometida. Se trata del uso de sistemas de distribución masiva, o sistemas de difusión, similares a los que utilizan las empresas de marketing para promociones; solo que, en lugar de un cupón de descuento, los iraníes envían amenazas existenciales. Estas herramientas, basadas en bots y listas de distribución compradas o extraídas de bases de datos antiguas, forman parte de lo que el mundo de la inteligencia define como «guerra cognitiva».
La historia de esta tecnología apunta a una evolución fascinante. El término «guerra cognitiva» se acuñó alrededor de 2017 y desde entonces se ha convertido en una auténtica herramienta de ingeniería. Si antes la propaganda era un trabajo lento y artesanal, hoy, en la era de la inteligencia artificial y la automatización, es una producción en masa. El objetivo es atacar lo que la OTAN denomina el «ciclo OODA» del enemigo: observar, orientar, decidir y actuar. Cuando un ciudadano recibe un mensaje de este tipo, el atacante espera provocar un «colapso cognitivo», un momento en el que la emoción se impone a la lógica y el individuo, sin saberlo, se convierte en agente del enemigo al propagar aún más el pánico.
Israel no está solo en esta campaña. Un análisis de otros escenarios alrededor del mundo revela patrones similares. Rusia, por ejemplo, hace un uso extensivo de estos métodos en Ucrania, donde se han enviado mensajes de texto incitando a civiles a realizar actos de sabotaje o incendio provocado a cambio de dinero o bajo amenaza. En China, la estrategia de la «boca prestada» en Europa utiliza bots e influencers para amplificar los mensajes del Partido Comunista sin dejar rastro oficial. La comparación con ataques anteriores, como la campaña rusa «Doppelgänger», demuestra que la tecnología se ha vuelto más eficaz y económica, permitiendo a países como Irán llevar a cabo operaciones de influencia con solo pulsar un botón.
La respuesta a estos ataques reside principalmente en la disciplina digital. Las recomendaciones de la Dirección de Ciberseguridad son claras: no responda a los mensajes, no haga clic en los enlaces adjuntos y no los reenvíe a grupos familiares de WhatsApp. Confiar únicamente en fuentes oficiales es la mejor defensa contra estos intentos de ingeniería social. En definitiva, se trata de una batalla por la conciencia en la que la tecnología es solo el medio; el objetivo es nuestra concentración y resiliencia. Cuando los iraníes intentan asustarnos en plena noche, la mejor respuesta probablemente sea simplemente volver a dormir.
Fuente: Ynet- Traducido por UnidosxIsrael
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