Tras reunirse con el presidente Donald Trump en Washington, el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman declaró que Estados Unidos debe garantizar las negociaciones para un Estado palestino en un plazo de cinco años; asimismo, recalcó que ninguna tropa musulmana se unirá a ninguna fuerza internacional en Gaza.

El príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman espera que Estados Unidos garantice que las negociaciones para un Estado palestino se celebren y concluyan en un plazo de cinco años, tras su reunión con el presidente estadounidense Donald Trump.
Las declaraciones públicas de Trump y el príncipe heredero aludieron a una “vía clara” hacia el establecimiento de un Estado palestino, pero los funcionarios israelíes interpretaron dichas declaraciones como no vinculantes. Una garantía formal estadounidense concretaría considerablemente la visión saudí de un Estado palestino.
En conversaciones mantenidas en Washington tras su reunión con Trump, el príncipe heredero también dejó claro que cree que cualquier fuerza internacional prevista para Gaza no incluirá tropas de países árabes o musulmanes. Su argumento fue que los soldados musulmanes no lucharían contra Hamás ni desarmarían al grupo.
Si las naciones musulmanas no participan, surge la pregunta de quién lo hará. Una posibilidad es que la fuerza internacional nunca se forme, o que surja solo como un marco limitado e ineficaz, similar a la fuerza de paz de la ONU en el Líbano. Los actores con más probabilidades de enfrentarse a Hamás seguirían siendo los mismos que lo combaten actualmente: Israel y, en menor medida, la Autoridad Palestina.
La triunfal visita del príncipe heredero a Washington marca un punto de inflexión para Arabia Saudí y un cambio en la política estadounidense hacia Oriente Medio. Su visión es de gran alcance, tanto para su país como para la región.
Durante la reunión, celebrada mientras Trump expresaba su disposición a vender aviones de combate F-35 a Arabia Saudita, ambos líderes también hablaron sobre la posible adhesión de Riad a los Acuerdos de Abraham y la normalización de las relaciones con Israel. En el Despacho Oval, Trump elogió al príncipe heredero, afirmando que ambos mantenían una estrecha relación desde hacía tiempo. «Estoy muy orgulloso del trabajo que ha realizado. Es admirable lo que está haciendo en materia de derechos humanos», declaró Trump. En declaraciones a la prensa, Mohammed bin Salman alabó la contribución de Trump a la «paz mundial» y anunció que las inversiones saudíes en Estados Unidos, inicialmente previstas en 600.000 millones de dólares, ascenderían a un billón.
Esa noche, Trump confirmó que Arabia Saudita recibiría aviones F-35 idénticos a los suministrados a Israel y calificó al reino como “un gran aliado, al igual que Israel”. Afirmó que Israel estaría “muy satisfecho” con el acuerdo. La venta prevista ha generado gran preocupación en Israel, ya que socavaría su histórica ventaja militar cualitativa en la región.
El príncipe heredero también viajó a Washington para ultimar las garantías de seguridad de Estados Unidos. Trump anunció que ambos países habían alcanzado un acuerdo de defensa, y la Casa Blanca informó posteriormente que el presidente también había aprobado un acuerdo para la venta de aproximadamente 300 tanques estadounidenses a Arabia Saudita.
Respecto a la posible adhesión de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham, Mohammed bin Salman declaró que el reino desea participar, pero también “quiere garantizar una vía hacia un Estado palestino”. Hizo hincapié en su apoyo a la solución de dos Estados y a la paz tanto para israelíes como para palestinos.
Fuente: Ynet- Traducido por UnidosxIsrael
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