Portavoz militar iraní revela: Las fuerzas estadounidenses se han retirado a 1000 km, y Teherán ya está trabajando en misiles con mayor alcance, velocidad y precisión

Teherán no oculta sus intenciones. En una conversación franca con la agencia estatal de noticias Fars, el general de brigada Mohammad Akhraminia, portavoz del ejército iraní, declaró que «durante la guerra llegamos a la conclusión de que debemos aumentar el alcance de nuestros misiles, y ya hemos comenzado a avanzar en esa dirección». Esta declaración marca un giro estratégico significativo en la política militar iraní.
Según explicó, la razón táctica es clara: la Armada estadounidense y sus fuerzas asociadas han alejado sus posiciones de la línea de bloqueo original, situándolas a una distancia de aproximadamente mil kilómetros de la costa iraní, fuera del Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Para seguir representando una amenaza real para portaaviones, destructores y bases, Irán comprende que el alcance actual ya no es suficiente.
Además de ampliar el alcance, Akhremi-Niya hizo hincapié en mejoras significativas en velocidad y precisión. Se espera que las próximas generaciones de misiles, tanto para las fuerzas terrestres como para la armada, incluyan mejoras sustanciales, entre ellas, probablemente, una aceleración en el desarrollo de capacidades hipersónicas. Señaló que los misiles ya utilizados en la guerra, incluidos los que alcanzaron bases estadounidenses en Kuwait y los misiles de crucero lanzados desde el mar que impactaron buques, han demostrado su eficacia.
Durante años, Irán ha mantenido un límite declarado de unos 2.000 kilómetros, un alcance suficiente para cubrir Israel y la mayoría de las bases estadounidenses en Oriente Medio. La declaración actual señala una intención formal de sobrepasar ese límite de forma generalizada, lo que podría poner en peligro a gran parte de Europa y otras regiones.
Irán ya posee un arsenal de misiles avanzado. El misil balístico Sejjil, de dos etapas, funciona con combustible sólido y es capaz de cubrir la distancia a Israel en tan solo siete minutos. A diferencia de los misiles de combustible líquido, que requieren horas de preparación y reabastecimiento, el Sejjil se almacena listo para su lanzamiento inmediato en cuestión de minutos desde bases de misiles subterráneas. El misil tiene un alcance operativo de aproximadamente 2000 a 2500 kilómetros.
La respuesta occidental
Israel y Occidente cuentan con sistemas de defensa avanzados y probados: los misiles Arrow 2 y Arrow 3 para interceptación extraatmosférica, el sistema David’s Sling y los sistemas estadounidenses AEGIS con misiles SM-3 y SM-6. El desafío estratégico es claro: aumentar el alcance y la velocidad busca, entre otras cosas, poner a prueba la capacidad de los interceptores con intensos bombardeos.
Al mismo tiempo, Estados Unidos continúa incrementando la presión militar. Según funcionarios estadounidenses, Estados Unidos se prepara para desplegar hasta tres grupos de portaaviones y sus buques de apoyo en Oriente Medio durante noviembre. Esta maniobra constituye una de las mayores y más agresivas concentraciones navales de fuerza vistas en la región desde 2003.
Según el plan de despliegue, los tres superportaaviones que se están considerando para su despliegue son el USS George Washington, que ya opera en el Mar Arábigo; el USS George Herbert W. Bush, que se encuentra en el Océano Índico; y el USS Theodore Roosevelt, que zarpó recientemente de San Diego y actualmente cruza el Pacífico. Se espera que esta formidable fuerza incorpore a unos 20.000 tripulantes y soldados, hasta 150 cazas avanzados y una larga línea de destructores armados con misiles letales y capacidades de interceptación avanzadas.
Además, el grupo de asalto anfibio «Makkin Island», procedente de California, se enviará a la región y se unirá al grupo «Boxer», que lleva varios meses operando en la zona. Cada grupo anfibio transporta a más de 4.000 marineros e infantes de marina listos para el combate. Con esta incorporación, el número de tropas estadounidenses estacionadas en Oriente Medio aumentará a unos 50.000 combatientes.
El presidente Donald Trump insinuó en una entrevista su intención de reanudar y ampliar la intensa campaña de bombardeos contra el régimen ayatolá en Irán. Al mismo tiempo, los esfuerzos diplomáticos, principalmente a través de Qatar, se encuentran estancados, en parte debido al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz.
La declaración iraní no es solo un anuncio técnico. Es un mensaje claro: Teherán está aprendiendo de la experiencia, mejorando sus capacidades y preparándose para el próximo escenario, ya sea diplomático o militar. Oriente Medio, y quizás más allá, tendrá que afrontar las consecuencias.
Fuente: Kikar- Traducido por UnidosxIsrael
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