El primer ministro, Biniamín Netanyahu, rechazó las criticas emitidas por Estados Unidos contra Israel por el anuncio de la construcción de nuevas viviendas en Jerusalén este.
Netanyahu expresó que el gobierno de Obama debe conocer los hechos sobre el terreno antes de emitir una condena
"Creo que ellos [la Administración Obama] debería ponerse al tanto primero sobre los hechos. ¿Usted sabe? En primer lugar, esos no son asentamientos. Son barrios de Jerusalén. Tenemos barrios árabes y judíos", manifestó Netanyahu en una entrevista ofrecida a la cadena de noticias NBC.
En una sorprendente reprimenda pública, el gobierno norteamericano advirtió a Israel que el controversial plan de un nuevo proyecto de viviendas en Jerusalén oriental podrían alejar al Estado judío "incluso de sus aliados más cercanos" y plantean preguntas acerca de su compromiso con la búsqueda de la paz con los palestinos.
Cuando se le preguntó sobre el momento elegido por EE.UU. para emitir las críticas, Netanyahu dijo que no estaba complacido, pero indicó que la condena estaba fuera de lugar.
"Bueno [el momento elegido], no me hace sentir bien", dijo a la NBC. "Creo que lo más importante es obtener los datos correctos. Quiero decir empezar con los hechos".
La dura amonestación tuvo lugar horas después de que el presidente Barack Obama y el primer ministro, Biniamin Netanyahu, se reunieran en la Casa Blanca. El portavoz de Obama, Josh Earnest, afirmó que el presidente planteó a Netanyahu en privado sus preocupaciones, aunque ambos líderes no mencionaron la cuestión publicamente ante los periodistas.
"Este desarrollo sólo atraerá la condena de la comunidad internacional", aseguró Earnest. "También pondrá en cuestión el compromiso de Israel con una solución pacífica y negociada con los palestinos".
Cuando la cadena NBC le preguntó si pensaba que el presidente de Estados Unidos tenía los datos incorrectos; el primer ministro declaró, "No hablamos de eso. Debo decirle, que fue una [discusión] general … no nos metimos en esas instancias específicas".
Funcionarios norteamericanos señalan que el polémico proyecto de 2.500 unidades de vivienda completaría una franja de zonas judías que separarán Jerusalén de la cercana localidad de Belén; y subrayan que ese es el motivo que desencadenó la ira de la administración norteamericana. EE.UU. ha criticado reiteradamente la construcción en Jerusalén oriental, a la que consideran perjudicial para los esfuerzos que garanticen un acuerdo de paz con los palestinos.
La Casa Blanca también condenó lo que calificó como la reciente ocupación de edificios de viviendas en el barrio árabe de Silwan en Jerusalén este, a donde varios cientos de israelíes se han mudado en los últimos años. Earnest aseveró que la medida es una "provocación" y apuntó que "aumenta las tensiones en un momento en que esas tensiones ya son altas".
El área está cargado de simbolismo para los judíos porque los arqueólogos consideran que la zona llamada “Ir David” (Ciudad de David), en el barrio árabe de Silwan, cercana al Monte del Templo, es el sitio original donde estaba ubicado el palacio del legendario Rey David, gobernante de Israel y conquistador de Jerusalén.
Al comparecer ante los periodistas, Obama y Netanyahu trataron de no reflejar el descontento estadounidense proyectado por el portavoz de la Casa Blanca, así como por los funcionarios del Departamento de Estado. Ambos líderes han mantenido durante mucho tiempo una tensa relación; sin embargo, durante la breve conferencia de prensa lograron mantener un tono educado y cordial.
Aún así, la discordia se hizo evidente, sobre todo en la frustración de Obama por la muerte de civiles palestinos en durante la última guerra contra el grupo terrorista Hamás en la Franja de Gaza y de Netanyahu por la indulgencia – y tal vez el acercamiento – de Estados Unidos hacia Irán en las negociaciones nucleares.
Fuente: Aurora
