La ciudad israelí es el nuevo polo de atracción de start-ups. A mediados del mes pasado se llevó a cabo uno de los principales festivales de innovación y emprendimiento internacional.
El festival de Tel Aviv fue la excusa para visitar esta ciudad- la urbe israelí que encarna ese espíritu emprendedor. A nivel mundial, se posiciono como la segunda Silicon Valley y al interior de sus fronteras se habla de “Silicon Wadi” (en hebreo, wadi significa “valle”).
Orien Simanian, fundador de StartAU de la Universidad de Tel Aviv, es parte de un consolidado ecosistema de emprendimiento e innovación que exhibe la ciudad, con una industria que mueve US$ 800 millones al año, con incubadoras, espacios de co-working, aceleradoras, centros de innovación, espacios para trabajar en comunidad -makerspace -, beneficios tributarios y una serie de programas producidos, tanto del Office of the Chief Scientist (OCS) del Ministerio de Economía, -una entidad similar a InnovaChile de Corfo-, y de la Municipalidad de la ciudad.
La OCS -creada hace 45 años- opera de manera independiente del gobierno de turno y sus funciones principales son la promoción de la investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) en todos los sectores de la economía, excepto, en educación y defensa -que dependen de otros ministerios- y de diseñar la regulación en este ámbito.
“Tenemos un ecosistema muy sofisticado. Invertimos el 4,5% del PIB en I+D, uno de los porcentajes más altos del mundo”, asevera Avi Hasson, jefe científico de la OCS, quien comenta, por ejemplo, que tanto los inversionistas como la industria gozan de exenciones tributarias.
Una de las áreas más fuertes, y que el país explora desde hace más de cuatro décadas, es la tecnología aplicada a diversas industrias, desde la salud hasta ciberseguridad. Entre los emprendedores hay un fuerte desarrollo de software y aplicaciones para dispositivos móviles.
De ahí que las grandes multinacionales tecnológicas estén presentes en el país, no sólo para comercializar sus productos, sino para desarrollar otros nuevos.
Microsoft, por ejemplo, instaló en Tel Aviv la más antigua de siete aceleradoras que posee en el mundo. Cada año acuden, en las dos convocatorias (marzo y diciembre) emprendedores de diversos países para potenciar sus startups.
También hay otro tipo de compañías, como Coca-Cola, que hace un par de meses, eligió a Tel Aviv para lanzar a nivel mundial su programa “The Bridge” (El Puente) que busca establecer puentes entre la comunidad de emprendedores locales y los mercados globales.
Hoy, en Israel, hay 700 startups. El 99,9 % son israelíes, pero el desafío es que personas de otros países vengan a emprender acá”, comenta Yael Weinstein, director of Global Economic Development for the city of Tel Aviv, cuyo rol es posicionar a la ciudad en el mundo como uno de los ecosistemas más fuertes en este ámbito.
Hay tres cosas que citan todos los actores del ecosistema: su paso por el ejército ( que les entrega herramientas para cumplir una misión y llevarla a término) aplicadas a la creación de nuevos negocios-; las conclusiones del bestseller “Start-up Nation, el milagro económico de Israel” y, por ultimo, gran tolerancia al fracaso.
Fuente: RadioJai