Según informes, el presidente estadounidense ha consultado a sus asesores sobre el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el jefe militar, Dan Caine; al parecer, Trump es partidario de dar más tiempo a las negociaciones antes de emprender una nueva oleada de ataques.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, escucha al secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante una mesa redonda en el Salón Este de la Casa Blanca, el 21 de octubre de 2026
Según un informe publicado el domingo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría convertir a sus jefes de defensa y militares en chivos expiatorios por la situación de la guerra con Irán, al tiempo que contempla reanudar los ataques contra el país tras las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán este martes en Estados Unidos.
Al parecer, Trump mantuvo un enfrentamiento con el primer ministro Benjamin Netanyahu sobre este asunto durante una llamada telefónica el fin de semana; se trata del último de una serie de desacuerdos entre ambos respecto a si se debe llevar a cabo un ataque. El primer ministro —quien se encuentra en una posición precaria tras haber perdido su mayoría en la Knéset en las elecciones del martes— habría presionado para retomar los ataques, mientras que Trump es partidario de dar más tiempo a las negociaciones.
La guerra es sumamente impopular en Estados Unidos y, ante la ausencia de una solución al conflicto a la vista, se espera que perjudique al Partido Republicano de Trump en las elecciones al Congreso estadounidense de este martes. Los precios del petróleo han subido, ya que Irán sigue obstaculizando la navegación en el estrecho de Ormuz.
En este contexto, según la revista The Atlantic, Trump busca a alguien a quien culpar por el rumbo de la guerra y está consultando a sus asesores sobre el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos. Ambos han sido firmes defensores de la guerra.
Al parecer, el enfado de Trump ha ido en aumento desde que, antes del inicio del conflicto a finales de febrero, sus asesores le aseguraron erróneamente que la guerra habría terminado mucho antes de las elecciones de mitad de mandato.
Citando a dos fuentes anónimas ajenas a la administración pero cercanas a Trump, el informe señala que el expresidente está indagando sobre el desempeño de Hegseth y Caine, aunque no indica que esté a punto de destituir a ninguno de los dos. El informe añade que Hegseth no goza de popularidad en la Casa Blanca y que ha estado ofreciendo a Trump una visión excesivamente optimista de los combates.
«Hegseth sabe muy bien cómo decirle al presidente lo que este quiere oír», comentó a The Atlantic uno de los asesores externos.
Hegseth también ha destituido al principal planificador militar del Pentágono, el teniente general del Ejército Brett Sylvia. Al parecer, la oficina de Caine no estaba al tanto de la situación, ya que inicialmente emitió un comunicado agradeciéndole sus décadas de servicio, para luego retractarse y señalar que dicha declaración «no reflejaba adecuadamente todas las circunstancias».
Trump y Netanyahu chocan en una llamada telefónica «tensa»
Al mismo tiempo, Trump sigue planteando públicamente la posibilidad de retomar los ataques contra Irán tras las elecciones de mitad de mandato. Según informó Axios, durante una llamada telefónica el sábado, Trump volvió a chocar con Netanyahu sobre si reanudar las ofensivas.
En una conversación que las fuentes describieron como «tensa» y «directa», Netanyahu instó a Trump a reiniciar la campaña, mientras que Trump prefería dar más tiempo para que prosperaran las negociaciones sobre el conflicto.
El domingo, Trump confirmó haber mantenido una «muy buena charla» con Netanyahu, pero se negó a revelar el contenido de la misma, más allá de confirmar que Irán fue uno de los temas tratados. Informes previos no habían mencionado ningún desacuerdo entre ambos líderes durante la llamada.
Un día antes, en declaraciones a la prensa, Trump afirmó que las negociaciones con Irán «marchaban bien», aunque añadió que la República Islámica «no es muy de fiar».
«Todavía tenemos que ocuparnos de, digamos, uno o dos emplazamientos, pero podemos hacerlo en 10 minutos», declaró. «Podríamos fijarnos, por ejemplo, en Pickaxe Mountain; es algo de lo que hay que ocuparse».
Pickaxe Mountain ha sido señalada por la inteligencia occidental como un lugar que probablemente se utiliza para almacenar material nuclear, y hasta ahora no ha sido objeto de ataques por parte de Estados Unidos en el marco del conflicto.
A lo largo de la guerra, Trump ha reflexionado públicamente sobre la posibilidad de reanudar los ataques contra Irán —incluyendo un ataque contra el monte Pickaxe— y ha amenazado en repetidas ocasiones con lanzar ofensivas de gran envergadura, aunque posteriormente se ha retractado. La semana pasada, sugirió que Estados Unidos e Israel podrían retomar los ataques, afirmando —antes de las elecciones— que debían «terminar el trabajo».
Según informes, Netanyahu presionó para llevar a cabo ataques antes de las elecciones, pero tanto Trump como el jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Eyal Zamir, se opusieron. Por ahora, según un informe del Canal 12 emitido el domingo, Trump desea que Israel se abstenga de interferir en los esfuerzos diplomáticos.
El informe añade que mediadores cataríes han mantenido conversaciones con funcionarios iraníes en Doha durante tres días consecutivos, al tiempo que han permanecido en contacto directo con el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y con los principales enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner. La cadena señaló que el primer ministro se muestra receloso ante estas conversaciones, por temor a que puedan derivar en una reducción drástica de la presión sobre Irán.
La Casa Blanca y la Oficina del Primer Ministro declinaron hacer comentarios al respecto.
Ejecutivo petrolero de los EAU: se han reducido las reservas de seguridad del suministro energético mundial.
Mientras tanto, el conflicto continúa en el estrecho de Ormuz, una zona que Irán ha intentado obstruir desde el inicio de la guerra. En respuesta, Estados Unidos ha impuesto un bloqueo a los puertos iraníes.
La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán informó —según medios estatales iraníes el domingo— que dos buques petroleros «explotaron» tras chocar con minas mientras transitaban por una «ruta no autorizada» en el estrecho.
Irán ha impuesto restricciones a las embarcaciones que pretenden cruzar el estrecho y ha atacado a aquellos buques que, según afirma, infringen dichas normas; todo ello con el objetivo de consolidar su control sobre esta vía navegable estratégica y ejercer presión sobre Estados Unidos.
El lunes, el director ejecutivo de ADNOC —la compañía petrolera estatal de Abu Dabi— declaró que el mundo ha visto mermadas sus reservas de seguridad, tras haberse extraído cerca de 1000 millones de barriles de petróleo de los inventarios globales desde el comienzo de la guerra.
Los costos de transporte y logística han ascendido hasta representar el 30 % del costo por barril, frente al 5 % registrado antes de la guerra en Irán, añadió Sultan Al Jaber durante la conferencia ADIPEC, celebrada en los Emiratos Árabes Unidos.
Las reservas de diésel en algunas regiones se encuentran en sus niveles más bajos de los últimos 35 años para esta época del año, mientras que otras zonas enfrentan un déficit de suministro de gas natural licuado (GNL) de 600 000 millones de pies cúbicos, señaló.
Los precios del diésel en muchos mercados han alcanzado máximos históricos, impulsados por las interrupciones en el suministro derivadas del conflicto bélico, lo que plantea riesgos inflacionarios y amenaza el costo de vida tanto para los gobiernos como para los consumidores.
«Necesitamos ampliar el almacenamiento estratégico, incrementar las reservas de productos y contar con una capacidad de refinación flexible más cercana a los mercados de consumo», afirmó Al Jaber. «La infraestructura debe construirse antes de que sea necesaria, respaldada por una logística avanzada».
El mes pasado, la Agencia Internacional de Energía acordó liberar al mercado más de 20 millones de barriles de diésel, junto con cualquier remanente de petróleo proveniente de una liberación récord de reservas de emergencia —anunciada en marzo—, con el fin de aumentar la oferta y contener la escalada de precios.
Fuente: TheTimesofIsrael- Traducido por UnidosxIsrael
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