La cumbre de la OTAN en Ankara llegó a su punto culminante, pero no por los acuerdos firmados. El presidente turco decidió obsequiar a los líderes occidentales con un recuerdo que nadie había imaginado. Mientras los líderes debaten sobre seguridad global, el misterioso regalo ha generado un caos legal para algunas delegaciones

Regalo de R. Tardögen a L. Nausėda (Foto: Oficina Presidencial).
La cumbre de la OTAN celebrada en julio de 2026 en Ankara será recordada no solo por los acalorados debates sobre los presupuestos de defensa o el futuro de Groenlandia, sino también por un gesto diplomático inusual y provocador del anfitrión, Recep Tayyip Erdogan. Mientras el mundo seguía de cerca las exigencias de Donald Trump de aumentar el gasto en defensa al 5% del PIB, Erdogan optó por una forma muy tangible de demostrar el poderío militar de Turquía.
En un gesto que sorprendió a todos los presentes, Erdogan obsequió a cada uno de los líderes de la OTAN que asistían a la cumbre con un revólver Sarsilmaz SR 38 de fabricación turca. Cada arma estaba grabada con el nombre del líder que la recibía, pero la sorpresa no terminó ahí: junto con el arma, cada líder también recibió una caja llena de munición real.
Si bien algunos líderes pudieron haberlo visto como un objeto de colección, para el primer ministro británico, Keir Starmer, el regalo se convirtió en una pesadilla logística y legal. Según informes del vuelo de regreso al Reino Unido, Starmer reveló a los periodistas que se había visto obligado a dejar su arma personal en Ankara.
Las estrictas leyes británicas sobre armas, que se han endurecido significativamente desde la masacre de Dunblane en 1996, prohíben casi por completo la importación y posesión de este tipo de armas. Si bien Erdogan acompañó cada regalo con un documento personal firmado por él que levantaba las restricciones turcas a la exportación de armas, esto no sirvió de nada a Starmer frente a la ley británica. Al final, el arma grabada del primer ministro británico permaneció en Turquía para su desmantelamiento.
El extraordinario regalo de Erdogan se produjo en un contexto ya de por sí tenso. La cumbre estuvo marcada por las beligerantes declaraciones de Donald Trump sobre el control de Groenlandia, declaraciones que recibieron una firme respuesta de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien dejó claro que «Groenlandia no está en venta».
Mientras el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentaba transmitir una imagen de normalidad y tranquilizar los ánimos sobre el compromiso de Estados Unidos con la alianza, la «diplomacia de las armas» de Erdogan acaparó toda la atención y dejó a la comunidad internacional preguntándose cuál era el verdadero mensaje detrás del polémico regalo.
Fuente: Kikar- Traducido por UnidosxIsrael
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