Meir Ben-Shabbat a Maariv: Ahmed al-Sharaa, de Siria, «surgió del corazón de la oscuridad yihadista; no den por sentado que abandonó su camino». Las ambiciones de Erdogan «aumentan el potencial de confrontación».

Meir Ben-Shabbat, exjefe del Consejo de Seguridad Nacional, advirtió contra la complacencia ante Siria y la creciente influencia regional de Turquía en una entrevista con Maariv publicada el martes.
Según Ben-Shabbat, uno de los artífices de los Acuerdos de Abraham y actual director del Instituto Misgav para la Seguridad Nacional y la Estrategia Sionista, Israel debe seguir esforzándose por alcanzar acuerdos de paz, pero no a costa de renunciar a activos de seguridad ni de basarse en acuerdos que, en última instancia, podrían ser reversibles.
«No debemos renunciar a la aspiración a la paz», afirmó, «pero no debemos permitir que nos haga perder el juicio».
Cuando se le preguntó si cree o no que Siria está intentando «adormecer» a Israel y llevarlo a la complacencia mientras reconstruye sus capacidades militares, dijo que no se debe suponer que el presidente sirio Ahmed al-Sharaa «ha abandonado su camino».
«No sé cómo leer los pensamientos e intenciones más íntimos», dijo Ben-Shabbat. «Pero como alguien que vino del corazón de la oscuridad yihadista, estuvo en prisión con los líderes yihadistas más extremistas, luchó en sus filas durante años mientras anhelaba la realización de la visión del Estado Islámico, y llegó a donde está sobre los hombros de una base yihadista, con el aliento y apoyo de [el presidente turco Recep Tayyip] Erdogan, uno no debería impresionarse por el cambio en su apariencia exterior y bajo ninguna circunstancia asumir que ha abandonado su camino».
En una larga serie de artículos que he publicado desde que llegó al poder, recomendé asumir que el cambio forma parte de la táctica que emplea para obtener reconocimiento para su gobierno, estabilizarlo y consolidar su posición, para luego centrarse en alcanzar sus objetivos ideológicos.
Añadió que, dos semanas antes, había afirmado que Israel «no debe renunciar al control de su territorio ni a su libertad de acción en materia de seguridad por acuerdos que no valdrán ni el papel en el que se firman. Esto es cierto en el caso del Líbano, y no menos en el del yihadista de traje que también actúa como representante de Erdogan».
En cualquier caso, y por encima de cualquier acuerdo que se formule, debe resonar la advertencia profética: «¿Puede un leopardo cambiar sus manchas?».
Turquía aprovecha el vacío de poder regional.
Ben-Shabbat afirmó además que Turquía parece estar aprovechando los cambios regionales para consolidarse como una potencia regional líder, y que estas acciones, junto con las ambiciones de Erdogan y su hostilidad hacia Israel, aumentan el potencial de confrontación entre ambos países.
«El primer ejemplo es Siria», señaló Ben-Shabbat. «Tras el colapso del régimen de Assad y la retirada forzosa de la presencia militar iraní, Turquía se ha convertido en el actor dominante en Siria». Ankara está afianzando su posición mediante la financiación y el entrenamiento de un «nuevo ejército sirio», el establecimiento de infraestructura energética y de transporte, entre otros.
Otro ejemplo es el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca (MJDA) recientemente firmado entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán, explicó Ben-Shabbat, que «refleja el auge de un eje sunita central».
«Esta alianza tiene como objetivo proporcionar defensa mutua y estabilidad regional sin depender completamente de Washington, lo que sitúa a Turquía en una posición de liderazgo diplomático y militar», afirmó.
La doctrina de la Patria Azul (Mavi Vatan) de Turquía es un tercer ejemplo de esto, señaló Ben-Shabbat, explicando que «las ambiciones marítimas de Turquía en el Mediterráneo oriental chocan directamente con las alianzas geopolíticas de Israel en materia de energía y gas con Grecia y Chipre, el IMEC y sus acuerdos económicos, creando un escenario permanente de fricción marítima».
Un cuarto ejemplo es el continuo apoyo de Turquía a Hamás y sus líderes, indicó Ben-Shabbat.
«Además de todo esto, Turquía está llevando a cabo una campaña integral para institucionalizar las acusaciones contra Israel mediante una serie de medidas y «Procedimientos judiciales», dijo Ben-Shabbat. «Esto pretende posicionar a Israel como un infractor internacional cuyas acciones violan las normas básicas y el derecho internacional».
Turquía e Irán no son lo mismo.
Sin embargo, Ben-Shabbat afirmó que no se debe equiparar a Turquía con Irán.
«Cada país tiene sus propias características y requiere un enfoque diferente», declaró.
Hasta cierto punto, la desconfianza y la cautela de Israel respecto a los acuerdos regionales no pueden perjudicar, continuó Ben-Shabbat, pero recalcó que Israel «no debe renunciar a la aspiración de paz, pero tampoco debemos permitir que esa aspiración nos haga perder el juicio».
«Debemos dar a cada cosa su tiempo, no precipitarnos en acuerdos prematuros, pero al mismo tiempo no desaprovechar oportunidades genuinas. Lo más importante es no poner nuestra seguridad en manos de ninguna otra parte; debemos preservar nuestros márgenes de seguridad, no intercambiar activos tangibles por un documento cualquiera y comprender que un acuerdo puede ser revocable», afirmó. «Incluso si firmamos con una parte que nos apoya y desea una paz genuina, alguien con una postura y ambiciones diferentes siempre puede reemplazarla».
Fuente: JPost- Traducido por UnidosxIsrael
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