«Si introduzco esta papeleta en la urna, ¿qué gobierno, qué políticas y qué realidad política estoy ayudando a crear?»

Yashar, fundado en septiembre de 2025, es uno de los muchos partidos que compiten por el voto ciudadano en las elecciones a la 26.ª Knéset, que se celebrarán el 27 de octubre.
Liderado por Gadi Eisenkot, Yashar se sitúa en el centro político y encabeza actualmente las encuestas, lo que convierte al exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en el principal candidato para encabezar el próximo gobierno y sustituir al primer ministro Benjamin Netanyahu.
Eisenkot entró en política en agosto de 2022 a través de la alianza «Unidad Nacional» (National Unity) de Benny Gantz —que integró a la formación «Azul y Blanco» de Gantz y al partido «Nueva Esperanza» del ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar—, ocupando el tercer lugar en la lista.
Aunque inicialmente descartó servir bajo el mando de Netanyahu, Eisenkot —junto con Gantz— se unió al gobierno de emergencia tras la masacre del 7 de octubre. Gantz pasó a formar parte del gabinete de guerra, mientras que Eisenkot participó en calidad de observador. Ambos abandonaron el gobierno en junio de 2024, acusando a la cúpula liderada por Netanyahu de no haber tomado las decisiones estratégicas necesarias para alcanzar los objetivos de la guerra.
En julio de 2025, Eisenkot dejó la formación Unidad Nacional y renunció a su escaño en la Knéset, alegando la necesidad de un proceso transparente y democrático para la selección de los candidatos del partido. Expresó su deseo de construir una alternativa de liderazgo más amplia, capaz de derrotar al gobierno, y argumentó que Unidad Nacional no había logrado implementar las reformas internas que él había propuesto.
Dos meses después, fundó Yashar junto con antiguos políticos, altos cargos del ámbito de la seguridad y otras figuras públicas, presentándolo como una alternativa amplia centrada en la seguridad de Israel, sus intereses nacionales y su carácter democrático.
Yashar no estuvo presente en la 25.ª Knéset, pero el partido ha ascendido rápidamente hasta convertirse en la formación líder en las encuestas, que le otorgan entre 21 y 23 escaños.
Hacer frente a Irán, Hamás y Hezbolá, oponiéndose a la creación de un Estado palestino
Yashar sitúa la seguridad nacional en el centro de su programa, lo cual refleja la trayectoria de Eisenkot como exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La política exterior del partido se centra en hacer frente a Irán, desmantelar el dominio de Hamás en Gaza, contener a Hezbolá en el Líbano y definir el futuro de la gobernanza palestina y los acuerdos de seguridad.
Yashar presenta a Irán como una amenaza estratégica persistente. El propio Eisenkot se ha pronunciado a favor de una solución duradera y verificable a la amenaza nuclear iraní.
Si la diplomacia fracasa, sus propuestas incluyen la imposición —por parte de Estados Unidos— de restricciones en torno a las instalaciones donde aún existe uranio enriquecido, así como una intensificación de las operaciones encubiertas contra las capacidades de misiles de Irán.
Respecto a Gaza, el enfoque declarado de su partido combina el reemplazo de Hamás con el mantenimiento de un corredor de seguridad israelí. Eisenkot también permitiría que la reconstrucción avance de manera gradual, a la par de un desarme parcial. A principios de octubre, Eisenkot se comprometió a destruir el ala militar de Hamás y desmantelar su cúpula en un plazo de 18 meses.
En cuanto al Líbano, Eisenkot aboga por establecer una zona de seguridad, al tiempo que busca una mayor implicación de Estados Unidos y Francia en los esfuerzos para hacer frente a Hezbolá.
Sobre la cuestión de un Estado palestino, Eisenkot se ha opuesto a su creación; no obstante, declaró a The Jerusalem Post que, de tener que elegir, preferiría a la Autoridad Palestina antes que la continuidad del dominio de Hamás.
En lo que respecta a los asentamientos, señaló al Post que devolvería las competencias de la Administración Civil a la coordinación militar, y que restablecería la coordinación militar de las labores policiales en Cisjordania.
Los objetivos de Eisenkot: aliviar el costo de vida, reclutar a los haredim y reformar la economía de Israel.
El programa interno de Yashar se centra en reformar las obligaciones del servicio militar, aliviar el costo de vida y dirigir el apoyo económico hacia los israelíes que trabajan, los jóvenes y aquellos que sirven al país.
La postura más clara y definida de Yashar es su oposición a las exenciones generalizadas del servicio militar para la comunidad haredí (ultraortodoxa).
Eisenkot ha propuesto imponer sanciones a quienes evadan el servicio y ofrecer beneficios a quienes lo cumplan, al tiempo que contempla una exención limitada —destinada al estudio de la Torá— para el 3 % de cada cohorte anual de jóvenes haredíes. Esta concesión matiza su propuesta de servicio universal y ha suscitado críticas por parte de sus rivales de la oposición, quienes exigen la eliminación total de cualquier exención.
Yashar también propone ampliar las obligaciones de servicio y otorgar a quienes prestan servicio militar una mayor prioridad en el acceso a beneficios civiles. Su plan para la juventud, presentado en septiembre, contempla un aumento del 15 % en la remuneración de los soldados que cumplen el servicio obligatorio, con un incremento del 50 % para los soldados de combate en su tercer año de servicio.
Las propuestas del partido ponen especial énfasis en aquellos que contribuyen a la sociedad mediante el servicio militar y el trabajo.
Shaul Meridor, economista y candidato de Yashar, ha situado a «la clase media trabajadora, los jóvenes y quienes prestan servicio militar» en el centro de su política económica.
Meridor planteó reformas fiscales destinadas a recompensar a quienes asumen la carga económica y de seguridad del país, además de proponer una mayor prioridad en el acceso a ayudas para la vivienda y subsidios para guarderías. La información disponible no detalla un esquema completo de tipos impositivos.
En cuanto al costo de vida y la competencia, el partido aboga por cuestionar los acuerdos de importación exclusiva y reducir las barreras en sectores altamente concentrados, como el de los productos de alimentación y los cosméticos.
El plan para la juventud presentado por el partido en septiembre también incluye medidas de protección para los inquilinos, la implementación de pasantías remuneradas y la oferta de asesoramiento financiero práctico.
Lo que probablemente supondrá votar por este partido
Votar por Yashar equivale, muy probablemente, a reforzar la aspiración de Eisenkot a la jefatura del Gobierno y a facilitar la formación de una coalición con el partido B’Yachad —del ex primer ministro Naftali Bennett—, Yisrael Beytenu —de Avigdor Liberman— y el partido Los Demócratas —de Yair Golan—.
Estas cuatro formaciones han acordado coordinar sus campañas y establecer los principios rectores de un futuro gobierno; sin embargo, aún no han definido el mecanismo para elegir al candidato a primer ministro de este bloque.
Eisenkot sostiene que el líder del partido más votado debería ser el candidato a primer ministro, rechazando cualquier fórmula de rotación. Aunque esta postura aún requiere el visto bueno de sus posibles socios, los cuatro líderes de la oposición subrayaron, en entrevistas por separado durante la campaña electoral, que se unirían en torno a un candidato consensuado tras los comicios.
En una entrevista concedida al Post en septiembre, Eisenkot expuso sus condiciones para formar parte de una coalición: entre ellas, el reconocimiento de la identidad judía y democrática de Israel, el cumplimiento de las obligaciones de servicio (militar o civil) y el apoyo al desmantelamiento de Hamás.
Estos criterios excluyen a los partidos árabes —Ra’am y la Lista Conjunta— y, previsiblemente, también a los partidos haredim (ultraortodoxos) —Shas y Judaísmo Unido de la Torá— como posibles socios.
Si el bloque no alcanza los 61 escaños, necesitará sumar otros aliados o apoyos externos. El hecho de que los partidos haredim acepten una reforma en el servicio militar o civil abre una puerta —condicionada— en la postura de Eisenkot, si bien las «líneas rojas» de sus propios aliados podrían complicar este escenario.
Para los votantes, Yashar representa una vía para reemplazar a Netanyahu; no obstante, el resultado electoral determinará hasta dónde llegará ese camino.
Eisenkot debe transformar el respaldo a su liderazgo en una mayoría cuyos integrantes coincidan tanto en quién debe gobernar como en qué concesiones están dispuestos a realizar. La prueba definitiva será si logra reunir esos 61 escaños sin renunciar a las promesas que atrajeron a sus votantes.
Fuente: JPost- Traducido por UnidosxIsrael
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