Más de 7,3 millones de israelíes están habilitados para votar en 12 018 centros de votación en todo el país.

La mayoría de los centros de votación en Israel abrieron a las 7:00 a. m. del martes 27 de octubre para las elecciones a la 26.ª Knéset; la jornada electoral se extenderá hasta las 10:00 p. m. Algunos centros tendrán un horario más reducido.
Alrededor de 7,33 millones de israelíes están habilitados para votar, según cifras de la Comisión Central Electoral de Israel con fecha del 6 de septiembre, lo que representa un aumento de 543 177 personas respecto a las elecciones anteriores, celebradas hace cuatro años. La comisión informó de la existencia de 12 018 centros de votación en todo el país, de los cuales 6208 son accesibles.
Se trata de las primeras elecciones generales en el país desde la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023.
Unos 330 000 jóvenes israelíes ejercen su derecho al voto por primera vez, según la Comisión Central Electoral de Israel.
«Es una celebración de la democracia israelí», afirmó Dean Livne, director general interino de la comisión.
Miles de empleados de la comisión trabajaron para garantizar que cada votante pudiera emitir su sufragio «con facilidad y sin miedo», añadió en su declaración.
La comisión también advirtió que, a lo largo de la jornada, podrían circular rumores y desinformación en internet. Asimismo, instó a la ciudadanía a verificar la fuente y el contexto de las noticias, imágenes y vídeos antes de compartirlos.
Hacia el mediodía del martes, cerca de 2 millones de israelíes ya habían votado, lo que sitúa la participación nacional en el 31,5 %, informó Livne a los periodistas durante una rueda de prensa en la Knéset.
La participación registró un incremento de 3,1 puntos porcentuales en comparación con la misma hora en las elecciones de 2022, señaló.
A las 10:00 a. m., la participación electoral se situaba en el 16,68 %, lo que equivale a cerca de 1,2 millones de votantes, según Livne. Esta cifra supone 0,78 puntos porcentuales más que la registrada en 2022.
Se trata de la mayor participación registrada al mediodía en unas elecciones a la Knéset desde 1973.
La jornada electoral en Israel es día festivo nacional; se espera que las escuelas, los centros de educación infantil y la mayoría de los centros de trabajo permanezcan cerrados. Los votantes eligen listas de partidos, en lugar de votar directamente por un primer ministro. Para obtener representación en la Knéset, las listas deben alcanzar al menos el 3,25 % de los votos válidos.
Según informó el ejército, la participación entre el personal de las Fuerzas de Defensa de Israel alcanzó el 30 % a las 10:00 a. m. del martes, frente al 25,7 % registrado a la misma hora durante las elecciones de 2022.
La votación del personal militar comenzó el 21 de octubre en bases y puestos de avanzada de las Fuerzas de Defensa de Israel en diversas zonas de operaciones, incluidas Gaza, el Líbano y Siria. Se desplegaron más de 850 centros de votación —muchos de ellos móviles—, y el proceso continuó durante la jornada electoral, sujeto a las necesidades operativas.
Los diplomáticos israelíes que prestan servicio en el extranjero, junto con sus familiares, comenzaron a votar el 15 de octubre. El presidente Isaac Herzog asistió a la apertura de la votación en la embajada de Israel en Bakú (Azerbaiyán), donde calificó los comicios como «una celebración de la democracia» e instó a los ciudadanos a ejercer su derecho al voto.
El lunes por la noche, Herzog hizo un llamamiento a la ciudadanía para que participara en las elecciones nacionales, animándoles a «ejercer su derecho democrático a influir en el futuro del Estado».
«La jornada electoral es una celebración de la democracia israelí. Es el día del pueblo», afirmó Herzog en un vídeo publicado en X.
Representación proporcional
La democracia israelí se basa en un sistema parlamentario de representación proporcional. Esto significa que los ciudadanos israelíes no votan directamente por un primer ministro ni por representantes de distritos. Votan por un partido que concurre en una circunscripción única a nivel nacional, en la que el órgano legislativo —la Knéset— cuenta con 120 escaños.
Votar por un partido equivale a votar por una lista de candidatos a la Knéset. Los 120 escaños de la Knéset se distribuyen de forma proporcional al número de votos que obtiene cada partido. Por tanto, si un partido lograra el 50 % de los votos válidos, obtendría 60 escaños en la Knéset.
Ningún partido ha conseguido nunca la mayoría absoluta de los votos; por consiguiente, todos los gobiernos han sido formados mediante una coalición de partidos.
Además, para acceder a la Knéset, los partidos deben obtener al menos el 3,25 % de los votos válidos; los votos emitidos a favor de partidos que no alcanzan este umbral electoral se descartan.
Elección del primer ministro
Aunque, por lo general, el líder del partido mayoritario se convierte en primer ministro, no siempre es así. La ley estipula que el presidente de Israel designe a un miembro de la Knéset —el parlamento israelí— que tenga mayores probabilidades de formar una coalición, encargándole la tarea de constituir un gobierno.
Dicho miembro de la Knéset debe presentar la propuesta de gobierno y sus directrices políticas ante la Knéset y obtener su aprobación antes de asumir el cargo de primer ministro.
Si el miembro designado no logra hacerlo, el presidente designa a otro miembro de la Knéset para que lo intente.
Asimismo, el primer ministro debe ocupar un escaño en la Knéset mientras ejerce como jefe de gobierno. Los demás ministros no tienen la obligación de ser legisladores.
El presidente de Israel es elegido por la Knéset para un mandato de siete años. El actual presidente, Isaac Herzog, concluirá su mandato en julio de 2028.
Más de un siglo de democracia
Una clasificación del Foro Económico Mundial de 2019 sitúa a Israel entre las 20 democracias continuas más antiguas del mundo.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores, aunque desde su fundación Israel se ha enfrentado a «guerras, terrorismo, amenazas a la seguridad, turbulencias políticas y profundos cambios sociales», siempre ha mantenido su compromiso con la democracia parlamentaria.
«La democracia israelí nació en la adversidad. Su perdurabilidad es uno de los mayores logros del país», añade.
«Ciudadanos judíos, musulmanes, cristianos y drusos —ya sean de zonas urbanas o rurales, religiosos o laicos, y de cualquier origen o comunidad— participarán [el 27 de octubre] en el mismo proceso democrático. Aunque puedan discrepar profundamente sobre el futuro de Israel, cada uno de ellos cuenta con un voto de igual valor para determinarlo», señala el ministerio.
Fuente: JNS- Traducido por UnidosxIsrael
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