A medida que los israelíes acuden a las urnas, la participación, los votantes árabes y ultraortodoxos, los jóvenes y una cifra récord de votos especiales podrían reconfigurar el mapa político; incluso el partido más votado podría no tener la primera oportunidad de formar gobierno.

Los israelíes acudieron a las urnas este martes en una de las elecciones más trascendentales de los últimos años en el país, en las que están en juego el futuro político del primer ministro Benjamin Netanyahu y el equilibrio de poder entre sus aliados y sus oponentes.
Pero incluso después del cierre de los centros de votación, el resultado podría seguir siendo incierto, ya que se espera que un número sin precedentes de votos especiales retrase el recuento final. Desde la participación electoral y los cambios en las lealtades políticas hasta las condiciones meteorológicas, estos son los 10 factores que podrían determinar quién resulta vencedor y si alguna de las partes logra formar el próximo gobierno.
- Participación electoral
La participación general es uno de los indicadores más importantes a seguir durante la jornada electoral. En las elecciones anteriores, aproximadamente el 70 % de los votantes habilitados ejercieron su derecho al voto, mientras que las estimaciones para estos comicios sugieren que la participación podría alcanzar el 75 %. Una mayor afluencia a las urnas podría afectar considerablemente a los partidos más pequeños que luchan por entrar en la Knéset, el parlamento israelí de 120 escaños. Aunque el umbral electoral se mantiene fijo en el 3,25 % de los votos válidos, un mayor número total de sufragios implica que los partidos necesitan obtener más votos para conseguir escaños; esto podría determinar si logran representación parlamentaria o si, por el contrario, quedan fuera del parlamento. - ¿Qué bando logra movilizar a sus seguidores?
La cifra de participación a nivel nacional solo cuenta una parte de la historia. Resulta igualmente importante observar dónde es mayor la participación y qué partidos políticos logran movilizar a sus simpatizantes. Localidades del sur, como Ofakim, Yeruham y Sderot, junto con la ciudad norteña de Kiryat Shmona, han sido tradicionalmente bastiones del partido Likud, liderado por Netanyahu. Por su parte, ciudades de corte más liberal —como Tel Aviv, Herzliya, Ramat Hasharon y Kfar Saba— suelen favorecer a las formaciones que buscan desplazarlo del poder. Los datos de participación en estas localidades ofrecerán un primer indicio de qué bando ha logrado llevar a sus votantes a las urnas y dónde la apatía electoral podría estar influyendo en los resultados. - Una cifra récord de 650 000 votos especiales
Se espera que unos 650 000 votos se emitan a través del sistema israelí de «doble sobre» —un mecanismo especial para casos particulares—, una cifra récord que podría complicar la determinación del resultado electoral la noche del martes. Este sistema permite que los votantes habilitados que no pueden acudir a su centro de votación asignado emitan su sufragio en otro lugar. Es utilizado por soldados, diplomáticos, personal del Ministerio de Asuntos Exteriores, personas con discapacidad y residentes que han tenido que abandonar sus hogares. Cada papeleta se introduce en dos sobres, lo que permite a las autoridades electorales verificar la elegibilidad del votante y evitar el voto doble, garantizando al mismo tiempo el secreto del voto. El recuento de estas papeletas requiere más tiempo que el procesamiento de los votos ordinarios, lo que significa que es posible que no se obtenga una imagen más precisa de los resultados hasta la tarde del miércoles. Dado el gran número de votos aún pendientes, el recuento final podría permitir que partidos más pequeños superen el umbral electoral, alterando potencialmente el equilibrio de poder entre el bloque de Netanyahu y la oposición. - La participación de los votantes árabes
La participación de los ciudadanos árabes de Israel podría resultar decisiva tanto para los aliados de Netanyahu como para sus oponentes políticos. La «Lista Conjunta» —una alianza de partidos de mayoría árabe— y «Ra’am» (también conocida como la «Lista Árabe Unida»), liderada por Mansour Abbas, han llevado a cabo campañas independientes para fomentar el voto en las comunidades árabes. Ambos bloques políticos siguen de cerca la tasa de participación, conscientes de que el número de escaños que obtengan los partidos árabes podría influir considerablemente en las posibilidades de formar una coalición de gobierno. Los analistas políticos consideran que un resultado conjunto superior a los 14 escaños supondría un gran logro para los partidos árabes; no obstante, esto también podría dejar a ambos bloques en liza sin alcanzar la mayoría parlamentaria, dependiendo de la distribución final de los escaños y de los posibles socios de coalición. - El impacto de los votantes jóvenes
El marcado énfasis de la campaña en las redes sociales ha llevado a los partidos políticos a prever una mayor participación de los israelíes más jóvenes, incluidos muchos que anteriormente mostraban poco interés por la política. Celebridades, personalidades de internet e «influencers» han desempeñado un papel inusualmente destacado, declarando públicamente a qué partidos apoyan y generando debates políticos entre sus seguidores.
Los estrategas de campaña de todo el espectro político consideran que los jóvenes podrían acudir a las urnas en mayor número de lo habitual, lo que les otorgaría una mayor influencia en el resultado final y cuestionaría las suposiciones tradicionales sobre la fuerza de cada partido. - El voto impredecible de los ultraortodoxos
La comunidad judía ultraortodoxa de Israel ha votado tradicionalmente de forma masiva, a menudo siguiendo las directrices de rabinos y líderes religiosos influyentes. En esta ocasión, sin embargo, incluso figuras destacadas de la comunidad reconocen que resulta inusualmente difícil predecir las pautas de voto. Varios acontecimientos han desestabilizado el panorama político: la incapacidad para aprobar una legislación sobre el servicio militar para los hombres ultraortodoxos, la aparición de nuevas formaciones que desafían a las facciones religiosas tradicionales y cambios significativos en el liderazgo de «Judaísmo Unido de la Torá», una de las principales alianzas políticas ultraortodoxas. El veterano legislador Moshe Gafni ha sido sustituido al frente del partido por Yaakov Asher, lo que supone un cambio significativo en un movimiento político caracterizado por una cúpula que se ha mantenido inamovible durante mucho tiempo. Tanto los aliados como los opositores de Netanyahu se preguntan si los votantes ultraortodoxos mantendrán su lealtad tradicional al partido o si, por el contrario, expresarán su descontento apoyando a otras formaciones. El resultado podría influir en la capacidad de Netanyahu para seguir contando con sus socios de coalición ultraortodoxos, con quienes mantiene una larga trayectoria de colaboración. - ¿Garantiza la victoria el hecho de obtener el mayor número de escaños?
Uno de los debates recurrentes durante la campaña ha girado en torno a si realmente importa ser el partido más votado una vez realizado el recuento. En el sistema parlamentario de Israel, el partido que obtiene más escaños no tiene garantizada automáticamente la formación del próximo gobierno. En su lugar, el presidente Isaac Herzog consulta a los partidos recién elegidos y designa al legislador que, a su juicio, tiene más probabilidades de lograr una coalición de gobierno. El presidente dispone de un margen de discrecionalidad considerable para tomar esta decisión; esto significa que el líder de un partido más pequeño podría recibir la primera oportunidad para formar gobierno si parece tener más posibilidades de reunir el apoyo parlamentario necesario. - ¿Por qué es importante obtener la primera oportunidad para formar gobierno?
La decisión sobre quién recibe la primera oportunidad para formar gobierno puede tener consecuencias que van mucho más allá de las negociaciones para crear una coalición. Según la legislación israelí, el candidato elegido por el presidente dispone inicialmente de 28 días para formar una coalición, con la posibilidad de obtener prórrogas que suman otros 14 días. Este periodo puede otorgar una ventaja política considerable, incluso si el candidato finalmente no logra formar gobierno. El partido cuyo líder recibe la primera oportunidad para formar gobierno suele presidir también la Comisión de Organización (un órgano temporal de la Knéset), que gestiona la actividad parlamentaria hasta que se establecen las comisiones permanentes. Esta comisión puede influir en los procedimientos parlamentarios, en los nombramientos de otras comisiones y en la agenda legislativa inicial. El control de estos mecanismos podría permitir a un bloque político impulsar leyes o intentar la sustitución del presidente de la Knéset antes de que tome posesión un nuevo gobierno; no obstante, tales maniobras siguen dependiendo de la obtención de un apoyo parlamentario suficiente. - Tecnología para el seguimiento de la participación electoral
Entre bastidores, los partidos políticos recurren a tecnologías sofisticadas para supervisar la participación de los votantes y maximizar su apoyo. Entre sus herramientas más importantes se encuentra Elector, una aplicación valorada en cientos de miles de séquels que permite a los equipos de campaña gestionar la información recopilada sobre posibles simpatizantes. El sistema contiene datos personales y preferencias de voto recabados durante la campaña, lo que permite a los activistas de los partidos realizar un seguimiento de qué simpatizantes identificados ya han emitido su voto y concentrar sus esfuerzos en aquellos que aún no lo han hecho.
Esta tecnología también ha suscitado preocupaciones en torno a la privacidad y dudas sobre la legalidad de que los partidos políticos recopilen y utilicen información personal de los votantes. El presidente del Comité Central Electoral, el juez Noam Sohlberg, expresó sus reservas al respecto, pero finalmente se permitió el uso de la aplicación. Para los partidos que compiten por cada escaño, la capacidad de identificar a los simpatizantes que aún no han votado y animarlos a acudir a los centros de votación podría resultar decisiva. - ¿Podría el clima influir en el resultado?
Un último factor, que quizás tenga poco que ver con la política pero que aun así podría influir en el resultado, es el clima. Ante los pronósticos de lluvia y tormentas en gran parte de Israel para el día de las elecciones, los partidos políticos siguen de cerca las condiciones meteorológicas, evaluando si estas podrían disuadir a los votantes menos motivados de salir de sus hogares. A los estrategas de campaña les preocupan especialmente los votantes indecisos y aquellos simpatizantes que no muestran mucho entusiasmo por participar. Una lluvia intensa podría dificultar la movilización de estos votantes, lo que aumenta la importancia de contar con transporte organizado y realizar un contacto directo y personal. En unas elecciones que podrían decidirse por un margen muy estrecho, incluso un pequeño cambio en la participación electoral podría alterar la distribución de escaños y, en última instancia, determinar qué bando político obtiene la primera oportunidad para formar el próximo gobierno de Israel.
Fuente: Ynet- Traducido por UnidosxIsrael
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