Un portavoz de la Comisión Europea confirma que la próxima semana se presentará un documento que examina las restricciones comerciales a los productos fabricados en Judea y Samaria. Jerusalén espera que se posponga la votación, mientras que Bruselas advierte: «Si Ben Gvir y Smotrich siguen en el poder en el próximo gobierno, aumentará la presión».

La Comisión Europea presentará la próxima semana ante el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea un documento jurídico que examina la posibilidad de imponer restricciones comerciales a los productos elaborados en Judea y Samaria, según confirmó un portavoz de la Comisión a Israel Hayom. Este es un paso importante en el proceso de aprobación de sanciones que podrían tener un efecto devastador en las exportaciones a la Unión Europea, el principal socio comercial de Israel.
Si se aprueba la propuesta, perjudicaría no solo a las empresas que operan en Judea y Samaria, sino también a todas las empresas israelíes, debido a la burocracia que implicaría la importación desde Israel.
En los últimos meses, varios países de la UE, entre ellos Irlanda, Bélgica, Suecia, España, Francia y los Países Bajos, han presionado para que se adopten medidas más contundentes contra Israel. Inicialmente, estos países exigieron la suspensión de partes del acuerdo de asociación entre Israel y la Unión Europea, que regula las relaciones comerciales, los beneficios económicos y la cooperación en investigación, ciencia y educación.
Tras no lograr la mayoría necesaria para esta medida, la atención se centró en otras iniciativas, incluidas las sanciones personales contra el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich. Esta medida requiere el acuerdo unánime de los 27 Estados miembros de la UE, y debido a la oposición de la República Checa, Alemania, Bulgaria y Hungría, aún no se ha alcanzado la unanimidad.
En esta etapa, esos países están intentando impulsar medidas contra el comercio con las comunidades de Judea y Samaria. Entre las opciones que se están examinando se encuentran el aumento de los aranceles sobre los productos originarios de Judea y Samaria e incluso restricciones más amplias a su importación en la Unión Europea. Sin embargo, Bruselas aún no ha determinado si tales medidas son legalmente viables y si pueden ser aprobadas por una mayoría cualificada de al menos 15 países que representen dos tercios de la población de la UE, o si requieren el acuerdo unánime de los 27 Estados miembros.
El asunto también se ha convertido en un punto de disputa entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas. Kallas afirmó que la Comisión estaba retrasando la presentación del dictamen jurídico, mientras que von der Leyen insinuó que, en realidad, eran los Estados miembros quienes estaban obstaculizando el proceso de toma de decisiones.
Jerusalén sigue de cerca el contenido del documento que se presentará el próximo lunes. Aunque legalmente sea posible una votación inmediata, es habitual en el Consejo de la UE celebrar primero debates entre los Estados miembros. Por lo tanto, Israel espera que los países amigos soliciten posponer cualquier decisión hasta después del receso de verano. Posteriormente, dada la proximidad de las elecciones israelíes, Jerusalén espera que el asunto se retrase hasta después de la formación del próximo gobierno.
A la espera de las elecciones
Bruselas también sigue de cerca la campaña electoral israelí. Uno de los factores que ha retrasado hasta ahora la imposición de sanciones personales es la preocupación por la posible injerencia en las elecciones. El ministro de Asuntos Exteriores checo explicó anteriormente que no quería «fortalecer a Ben Gvir en las elecciones» y, por lo tanto, se oponía a la imposición de sanciones en esta etapa. Sin embargo, en Bruselas se considera que si Ben Gvir y Smotrich continúan en el gobierno tras las elecciones, aumentará la presión para que se tomen medidas contra ellos, e incluso medidas adicionales contra Israel.
La presidenta de la delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con Israel, Hildegard Bentele, advirtió recientemente en una conversación con Israel Hayom que ciertas declaraciones de altos funcionarios israelíes, algunas de ellas en el contexto de las elecciones israelíes, dificultan las cosas para los amigos de Israel en Europa.
«Israel tiene muchos argumentos sólidos en Europa. Sus preocupaciones de seguridad, la amenaza de Hamás, Hezbolá e Irán, y el trauma del 7 de octubre son reales. Pero cada provocación innecesaria dificulta que presentemos la posición de Israel de forma creíble y convincente», afirmó.
Según Bentele, las declaraciones de Ben Gvir y Smotrich, como el vídeo que humilla a los detenidos de la flotilla o la afirmación de que «los Acuerdos de Oslo han sido anulados», están siendo utilizadas por los críticos de Israel en Bruselas y las capitales europeas para promover sanciones y boicots. Añadió que el debate sobre un boicot a los productos de Judea y Samaria no es meramente teórico.
Ben Gvir y Smotrich deben comprender que sus palabras y acciones trascienden los límites de la política israelí. Son inmediatamente utilizadas en Bruselas, Berlín y otras capitales europeas por quienes buscan promover sanciones y boicots. Los ministros que proporcionan a los críticos de Israel precisamente las imágenes y declaraciones que esperan debilitan a sus aliados y su posición en el ámbito internacional.
El debate sobre los asentamientos, el etiquetado de productos y la posibilidad de imponer restricciones no es teórico. Podría perjudicar directamente a los agricultores, exportadores y empresarios israelíes, sobre todo al sector hortofrutícola. La retórica irresponsable en torno a Judea y Samaria y la incitación a la violencia no solo causan daños diplomáticos, sino también un daño económico real a los ciudadanos israelíes de a pie.
Fuente: IsraelHayom- Traducido por UnidosxIsrael
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