La detonación de túneles de Hezbolá y el lanzamiento de drones contra las tropas de las FDI no hacen sino confirmar la realidad sobre el terreno, mientras Estados Unidos presiona a Israel para que evite una escalada.
La explosión masiva de túneles de Hezbolá en el sur del Líbano, junto con el continuo lanzamiento de drones cargados de explosivos contra las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), pone de manifiesto la brecha entre la declaración de un alto el fuego y la realidad sobre el terreno. Si bien reina una relativa calma en la mayor parte del Líbano e Israel, los combates continúan en el sur del Líbano y en las comunidades del norte de Israel, aunque con menor intensidad.
Al mismo tiempo, la Fuerza Aérea israelí atacó un objetivo en lo profundo del valle de la Bekaa el día anterior, en una zona que no había sido atacada desde el inicio de los contactos diplomáticos. Sin embargo, la respuesta de Israel a las violaciones de Hezbolá sigue siendo mesurada, en parte debido a una solicitud explícita de Estados Unidos transmitida en el marco de las conversaciones entre Washington y Jerusalén, incluyendo las mantenidas por el primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente estadounidense Donald Trump.
La solicitud de Estados Unidos se basa en dos consideraciones fundamentales. La primera es la promoción de conversaciones directas entre Israel y Líbano, que se espera que comiencen poco después de las reuniones entre los embajadores de ambos países en Estados Unidos. Washington busca fortalecer el liderazgo libanés, conformado por el presidente Michel Aoun y el primer ministro Nawaf Salam, frente a Hezbolá, que intenta sabotear la iniciativa.
La segunda consideración se refiere a Irán. En Washington, las autoridades temen que una escalada israelí socave el alto el fuego y facilite los esfuerzos de la Guardia Revolucionaria Islámica para abrir un nuevo frente, con el objetivo de complicar la situación para Israel y Estados Unidos en el ámbito regional.
Israel se ha fijado un objetivo claro: un acuerdo diplomático que garantice el retroceso de Hezbolá más allá del río Litani y el inicio del proceso de desarme de la organización terrorista.
Según la postura estadounidense, esta acción debería llevarse a cabo en el marco de un acuerdo con garantías internacionales, que permita al gobierno libanés actuar contra Hezbolá. Mientras tanto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó su apoyo al gobierno libanés y prometió asistencia.
Por ahora, Jerusalén se ve obligada a conciliar las exigencias estadounidenses con la creciente presión de las comunidades del norte de Israel y los continuos ataques contra las tropas de las FDI. Sobre el terreno, el alto el fuego sigue siendo más frágil que nunca.
Fuente: IsraelHayom- Traducido por UnidosxIsrael
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